23.07.20
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Crítica: Sumergidos (Coma) (Apple Tv, Google Play), por Fredy Friedlander

El título original de este film ruso, aquí conocido como Sumergidos, es Coma. Seguramente los distribuidores optaron por el cambio de denominación para evitar que el potencial espectador pensara que se trata de una remake. De hecho Coma de Michael Crichton (1978) tiene algunos pocos puntos en común pese a que su acento estaba puesto en la manipulación y venta de órganos, con buenos intérpretes como Genevieve Bujold, Michael Douglas y sobre todo Richard Widmark.  

Lo primero que sorprendió a este cronista es que el film esté “hablado” en inglés, aunque conociendo su origen se entiende que la lengua original era la rusa. Y cuando se avanza en la visión de la película, se percibe en su cadencia y lenguaje que esa es su procedencia. Casi podría pensarse en una transcripción al cine de una obra literaria, dada la profusión de diálogos, sobre todo en la primera media hora.  

Durante ese transcurso serán presentados una decena de personajes, empezando por Viktor (Rinai Mukhametov), un arquitecto con quien se inicia la primera e impactante escena. Las imágenes inmediatamente posteriores remiten a un posible sueño del personaje, con una mezcla de locaciones geográficas simultáneas (Venecia, China, el Golden Gate, Rusia). Pero pronto sabremos, cuando aparezca una chica (Fly), que este mundo raro es en realidad el producto de la mezcla de los sueños de varios personajes. Estos incluyen además de la joven a una especie de líder autoritario (Phantom), un astrónomo experto en mapas, un especialista en armas y robots (Gnome), un guerrero (Tank) y otra chica con la capacidad de percibir el peligro (Spirit). Justamente es ella la que les advierte de la cercanía de los llamados “reapers”, figuras monstruosas y oscuras, cuya naturaleza sólo conoceremos al final. 

Mediando un tercio del film tendremos la primera gran escena de acción, aunque su corta duración delatará que no es ese el género central de Sumergidos. Se trata en todo caso de un universo distópico (“Coma”) en el que cobrará protagonismo Yan, quien es responsable del ingreso del arquitecto. Lo alaba por su creatividad pese al fracaso de su proyecto urbanístico, cuya maqueta se muestra al inicio en la habitación de Viktor. 

Yan (Konstantin Lavronewnko), que adquirirá mayor trascendencia en la segunda hora del film, sueña con crear un lugar seguro (lo denomina isla) y para ello dice haber “traído” al arquitecto. Afirma que en este mundo “el tiempo fluye diferente, en una relación aproximada de uno a cien”, con lo que un día en la Tierra aquí serían muchos más. De hecho, les señala que es quien más tiempo pasó en Coma: “unos quince años y podría pasar otros miles”. 

Es ingenioso el uso de un viejo ómnibus de pasajeros como lugar de ingreso y egreso al sitio relativamente seguro (una vieja fábrica) donde viven los comatosos así como la escena en que ellos tratan de rescatar un torpedo de un submarino, “soñado” por alguno de ellos. 

Más convencional resulta la relación entre Phantom y Viktor cuando el primero le advierte al arquitecto que la chica (Fly) le pertenece, dando lugar a un clásico enfrentamiento algo maniqueo. 

En la última media hora quedarán develadas muchas de las incógnitas, que el film cuidadosamente oculta hasta allí. 

Es posible encontrar en Sumergidos, influencias de más de un realizador de cine, aunque lo más apropiado es señalar que por momentos recuerda a Christopher Nolan y por otros a Tarkovsky. Del primero, la que más se aproxima es El origen (Inception), donde también se trataba de la manipulación de los sueños, aunque con propósitos de apropiación de información estratégica. 

Al no limitarse a escenas de acción (en esta película no son muchas) y pretender una reflexión más profunda de las imágenes oníricas recuerda por momentos a Solaris, y en menor medida a Stalker. No es seguramente fruto de la casualidad, ya que el director Nikita Argunov es de idéntica nacionalidad. Pero la diferencia es que antes de dirigir ésta, su primera película, tuvo varios créditos en la creación de efectos visuales. Estos últimos son la mayor fortaleza de Sinónimos con el logro adicional de que, a diferencia de muchas producciones rusas, el ritmo impuesto logra mantener el interés a lo largo de las casi dos horas de duración. 

 

 

© Fredy Friedlander, 2020 

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

 

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