09.07.20
Cine _ Estrenos

Crítica: The King of Staten Island, por Juan Pablo Martínez

Cómo ser buenos

Volvió Apatow luego de la decepción que significó Trainwreck, una película con algunos momentos dignos (y un Bill Hader extraordinario como siempre) que se desinflaba totalmente debido a su protagonista y guionista Amy Schumer, una comediante que simplemente no funciona en cine. The King of Staten Island amenazaba con correr la misma suerte: Pete Davidson no se caracteriza por ser alguien demasiado agraciado, y la fórmula de comediante-guionista es similar a la de Trainwreck y hasta ahora había funcionado mejor en producciones de Apatow para la TV como Love y, especialmente, la brillante Girls, una de las series mejor escritas de esta década que termina.
Pero The King of Staten Island, que iba a estrenarse en salas y fue directo a VOD por razones pandémicas, termina siendo una de las mejores y más sabias películas del director, tal vez la mejor después de Funny People, su obra maestra. El “método Apatow” se presenta aquí de forma perfectamente aceitada: nuevamente lo tenemos trabajando con duraciones por encima de las dos horas, pero tal vez sea esta la película que mejor provecho saca de esa duración que a priori resulta estrambótica para una comedia pero que deja de serlo si pensamos en el cine de James L. Brooks, acaso la influencia más clara en el cine de Apatow. The King… dura 137 minutos, pero al mismo tiempo hace gala de una economía narrativa envidiable. Nada está de más aquí, la película avanza a paso firme y no para nunca, y lo hace de una forma más bien diferente a lo que Apatow nos tiene acostumbrados.

Esa amargura que se encuentra en todas sus películas, esos picos emocionales por los que pasan los personajes y que por momentos las vuelven desgarradoras (con Funny People como el ejemplo más extremo, casi cassavetiano, de todo esto), están ausentes en The King… Hay una levedad y un optimismo que recorre la película entera y hace que esas cuestiones que en el resto del cine de Apatow harían virar todo hacia el drama aquí no sean para tanto. La película adopta ese andar despreocupado de su protagonista y, al igual que él, termina mostrando un corazón enorme sin cargar las tintas en ningún momento. Al contrario de lo que sucede en Trainwreck, aquí Apatow sabe perfectamente cómo sacar provecho de su protagonista, y la de Pete Davidson aquí termina siendo una actuación excepcional.

También Apatow logra mejor que nunca eso de invertir tiempo en construir grandes personajes: todos y cada uno de ellos están excelentemente desarrollados, y lo están mediante pequeños detalles: por más que sus intervenciones sean mínimas logran dejar su marca en la película. Y en semejante galería de grandes actores-personajes tal vez quien más resalta sea la Kelsey que interpreta Bel Powley (protagonista de The Diary of a Teenage Girl, opera prima de Marielle Heller): amiga de Scott (Davidson) desde la infancia y también su amante, aunque lo mantienen en secreto, resulta un personaje encantador a pesar de su poco tiempo en pantalla debido a su forma de hablar, de moverse, de interactuar con Scott.

Es increíble lo mucho que logra The King… con el material que tiene entre manos. Es de esas películas que, de tan redondas, hacen que el hecho de lograr algo así parezca “fácil”, cuando en realidad es todo lo contrario. La película tenía muchas posibilidades de fallar: el “heroísmo” del padre de Scott, un bombero fallecido años atrás en un incendio que está inspirado en el padre real de Davidson, podría haber llevado todo hacia un terreno pantanoso, pero la decisión de no cargar las tintas hace que eso no suceda, y al personaje de Scott le hace bien enterarse de que su padre no fue un héroe inmaculado sino, de hecho, alguien mucho más cercano a lo que es él. Toda la hora final de la película, que transcurre casi íntegramente en el cuartel de bomberos donde Scott va a parar luego de que su madre (Marisa Tomei) lo eche de la casa y donde comenzará finalmente a establecer un vínculo con Ray (Bill Burr), el nuevo novio de su madre, es de una honestidad y una nobleza que vuelven entrañable algo que bien podría haber sido una cursilada monumental. Porque acá no hay discursos rimbombantes y violines puestos estratégicamente para sacarnos lágrimas; son solo buena gente haciendo cosas buenas, lo cual, como todo en esta película, parece poco pero es un montón.

 

 

© Juan Pablo Martínez, 2020 | @jpmclovin

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

(Estados Unidos, 2020)

Dirección: Judd Apatow. Guion: Pete Davidson, Judd Apatow, Dave Sirus. Elenco: Pete Davidson, Marisa Tomei, Bill Burr, Maude Apatow, Bel Powley, Kevin Corrigan, Steve Buscemi, Pamela Adlon. Música: Michael Andrews. Fotografía: Robert Elswit. Duración: 137 minutos.

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Una respuesta a “Crítica: The King of Staten Island, por Juan Pablo Martínez”

  1. German dice:

    ¿Alguien conoce algún lugar donde verla con subtitulos en español?

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