28.01.21
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Crítica: Una tumba para tres (Cine.Ar), por Matías Orta

Los criminales siempre son buen material para ficciones. En especial, los criminales de poca monta; esos que pueden cometer actos terribles y meterse en los lugares más peligrosos, pero conservan valores que los vuelven entrañables. Bien lo saben cineastas como Quentin Tarantino y Guy Ritchie, por nombrar dos más recientes. Argentina también tiene sus antihéroes de bajos fondos, como los de Una tumba para tres.

Por orden del mafioso Roselli (Chucho Fernández), Víctor (Diego Cremonesi), Juan (Daniel Pacheco) y Manuel (Demián Salomón) deben ir en busca de Carlos (Hernán Márquez), un ladrón que escapó con un botín. Van a buscarlo a su escondite, en medio del campo, y pronto se produce un enfrentamiento. Resultado: el trío protagónico se defiende baleando a Carlos. Ahora con el cadáver de un individuo al que buscan con vida, deben encontrar la manera de solucionar el embrollo. No saben que será apenas el comienzo de una imparable bola de problemas que incluye tiros, sangre, drogas de inesperados efectos y rituales con tenebrosos objetivos.

El director Mariano Cattaneo es un especialista en género fantástico y de terror, como bien demostró en las películas Incidente y Corazón muerto, además del corto La chica más rara del mundo (de próxima versión en largometraje). Aquí se sumerge en las aguas de la comedia negra y la acción, y demuestra tener buen pulso para nadar en esta mezcla de géneros. Un logro potenciado por la participación como co-guionista de un especialista en la materia: Nicanor Loreti, responsable de Diablo, Kryptonita y 27: el club de los malditos. Por supuesto, Cattaneo no olvida su fascinación por los elementos sobrenaturales, que utiliza en un momento específico. Un elemento que, en vez de entorpecer la trama, le da un plus al tono de violencia y delirio.

Como en las mejores historias de este estilo, el fuerte está en los protagonistas. El siempre estupendo Diego Cremonesi lidera un trío completado por Daniel Pacheco, Demián Salomón. La química entre estos personajes durante una pésima jornada es el corazón del film. También como en las mejores historias de este estilo, los personajes secundarios son muy atractivos y se roban sus escenas. Chucho Fernández sigue divirtiéndose en otro rol villanezco, y algo parecido puede decirse de Gerardo Romano. Por su parte, Mónica Villa es una vecina que sabe bien lo que sucede y qué hacer al respecto.

Divertida y con giros extravagantes, Una tumba para tres nos recuerda por qué algunos criminales se hacen querer, sin importar el pésimo día que les haya tocado.

 

 

© Matías Orta, 2021 | @matiasorta

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

(Argentina, 2021)

Dirección: Mariano Cattaneo. Guion: Mariano Cattaneo, Nicanor Loreti. Elenco: Diego Cremonesi, Daniel Pacheco, Demián Salomón, Chucho Fernández, Daniela Pantano, Soledad García, Hernán Márquez, Emiliano Carrazone, Leandro Cóccaro, Pablo Pinto, Evan Leed, Gastón Frías, Sergio Berón, Mónica Villa, Gerardo Romano. Producción: Néstor Sánchez Sotelo. Duración: 77 minutos.

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Una respuesta a “Crítica: Una tumba para tres (Cine.Ar), por Matías Orta”

  1. Cefe dice:

    Sos demasiado -mucho muy- generoso con este intento fallido de copia de las peliculas de Tarantino.

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