20.09.16
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El Hombre que Conocía el Infinito (The Man Who Knew Infinity)

(Reino Unido, 2015)

Dirección y Guión: Matt Brown. Elenco: Dev Patel, Jeremy Irons, Toby Jones, Malcolm Sinclair, Stephen Fry, Devika Bhise, Padraic Delaney, Jeremy Northam, Richard Cunningham, Kevin McNally. Producción: Matt Brown, Jon Katz, Edward R. Pressman, Sofia Sondervan, Joe Thomas y Jim Young. Distribuidora: Diamond Films. Duración: 108 minutos.

Conjeturas matemáticas

El Hombre que Conocía el Infinito (The Man Who knew Infinity, 2015) es la adaptación cinematográfica de la biografía del matemático autodidacta indio, Srinivasa Ramanujan, publicada por el escritor y científico norteamericano Robert Kanigel en 1991, bajo la editorial Washington Square Press.

El realizador Matt Brown (Ropewalk, 2000) retoma una significativa historia de colaboración científica en el campo de la matemática que desafía muchos prejuicios académicos. La relación entre el heterodoxo matemático Godfrey H. Hardy y el religioso matemático indio S. Ramanujan generó mucha atención en la prestigiosa comunidad del Trinity College de la Universidad de Cambridge y provocó muchos cambios a nivel teórico por sus contribuciones al análisis matemático, la teoría de los números y las series infinitas.

En una operación de carácter romántico, Brown comienza el film con un resumen sucinto, más cinematográfico que biográfico, de los primeros años del matemático indio (Dev Patel) a principios del siglo XX; hace hincapié en su breve paso por la arcaica ciudad de Madras, para dar paso a la invitación de viajar a Inglaterra de la mano de la curiosidad de su colega Hardy (Jeremy Irons), a fin de presentar sus teorías a la estupefacta comunidad matemática de Cambridge.

El intercambio de ideas y teoremas entre Hardy, John Littlewood (Toby Jones) y Ramanujan los lleva a replantearse muchas de las teorías matemáticas de la época y a solucionar algunas ecuaciones y problemas que hasta ese momento parecían un atolladero sin remedio.

El enriquecimiento académico se ve interrumpido por el estallido de la Primera Guerra Mundial y por la frágil salud de Ramanujan, que es diagnosticado con tuberculosis y una aguda deficiencia vitamínica producto de su mala alimentación.

El film de Brown construye acertadamente varios ejes narrativos que le permiten desarrollar un rico relato sobre un personaje interesante y contradictorio, con fuertes creencias mágicas y religiosas en medio de un ámbito agnóstico. Ya sea desde sus humildes inicios, el choque cultural, las diferencias de carácter de los protagonistas, su inesperada amistad, los prejuicios de la sociedad académica o el racismo liso y llano, El Hombre que Conocía el Infinito plantea un panorama sobre la vida universitaria de los pocos indios que podían estudiar fuera de su país en la metrópoli.

El elenco cumple durante todo el film y deja una obra romántica sobre un hombre que dejó su familia, y todo lo que tenía, por su trabajo científico para sacar a la matemática de sus dilemas a partir de aportes originales e innovadores. En una época de cálculo y de héroes de plástico, la transformación de un humilde matemático autodidacta que se sumergió en la vida académica en figura romántica es una excentricidad que vale la pena considerar, valorar y seguir.

calificacion_4

 

 

Martín Chiavarino

 

Razón vs. intuición

El hombre que Conocía el Infinito, basada en una novela de Robert Kanigel, toma la vida real de Srinivas Ramanujan (1887- 1920), matemático autodidacta de la India en la época de colonialismo británico. A fuerza de intuiciones -y según él, mensajes enviados por su diosa-, realizó trabajos matemáticos y fórmulas que, después de fallecido, contribuyeron a ampliar los horizontes que se habían alcanzado entonces en materia de números primos, teorías de números y cuestiones relacionadas con aquella ciencia exacta.

En sus inicios, desconocidas sus virtudes en su propia tierra, y como autodidacta, Srinivas dedica casi todo su tiempo entre números y fórmulas, mientras piensa en cruzar el océano para viajar a Inglaterra y llevar sus ideas. Empleado en un trabajo, conoce a un hombre que ve sus cuadernos y lo alienta para contactarse con el profesor G.H. Hardy en la Universidad de Cambridge. Sorpresivamente, es invitado a concurrir allí. Con resistencia de su madre y el apoyo incondicional de su mujer, Srinivas realiza el viaje. Al llegar a la universidad, debe comenzar con un difícil proceso de adaptación, cuyo mayor obstáculo parece ser el incorporarse como alumno regular para ser aceptado formalmente y sostener, con respaldo académico, sus teorías y cálculos. Trabaja en dupla junto a Hardy, quién se encuentra en sus antípodas (es ateo y pragmático, mientras que Ramanujan es intuitivo y religioso). El ambiente académico mira con recelo y desprecio al recién llegado, donde casi nadie -ni alumnos ni profesores- ven bien su presencia, que “ensucia” la pureza y el prestigio que Cambridge ostenta.

La Primera Guerra Mundial atraviesa también la historia, y si bien es un hecho que ocurrió en la realidad, no parece afectar la trama principal. Es que el relato va hundiéndose en lugares comunes y tiende a buscar la lágrima de los espectadores. En el filme de Brown aparecen varios elementos que son, en su mayoría, apenas atisbos al los que les falta profundidad y riqueza (la rivalidad entre intuición y conocimiento es uno de ellos, por citar un ejemplo).

La película se deja ver, pero casi no entusiasma. Todo suena muy calculado, previsible, y como aquellas fórmulas que uno aprendió de chico para rendir un examen en el colegio, rápidamente olvidable. Para destacar, las actuaciones de Jeremy Irons como el aliado y protector Hardy y el maravilloso Toby Jones, que en su rol de Littlewood parece con su vitalidad tragarse la película, generando más empatía con su personaje que el protagonista, interpretado por Dev Patel. Solo para fervorosos amantes de la matemática.

calificacion_2

 

 

Sergio Zadunaisky

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