04.01.17
Cine _ El Estreno de Semanas Anteriores

Sing, según Matías Orta

Uno de los tópicos del cine de animación está compuesto por animales que cantan. Ejemplos hay de sobra, y se extienda a producciones de diferentes compañías, y no sólo de las que provienen de Hollywood. Como en los mejores musicales, funcionan para mostrar estados de ánimo y hacer avanzar la narración. Pero pocas veces la música fue tan esencial en un film de estas características como Sing: ¡Ven y Canta! (Sing, 2016)

Buster Moon, un koala dueño de un teatro, no pasa por su mejor momento. Las deudas se acumulan y pronto podría perder lo que más ama. Pero su espíritu optimista lo lleva a concretar lo que puede ser su última salvación: un concurso de canto en el que puede participar todo habitante de la ciudad, sin importar su formación ni su procedencia. De la gran cantidad de postulados quedan unos pocos pero talentosos finalistas: Johnny, un joven gorila que quiere huir de la vida delictiva; Rosita, una cerda en busca de algo más que cuidar de su numerosa familia; Mike, un ratón con ambiciones desmedidas pero buen corazón; Ash, una puercoespín que es abandonada por su socio-pareja cuando queda seleccionada. Y está Meena, una elefanta que teme mostrar su destreza con las cuerdas vocales. Un grupo de personajes que, aun con las adversidades que se les van presentando, deberán luchar por sus sueños.

A la manera de Zootopia (2016), la película propone un mundo donde los animales viven como seres humanos, y donde entonan hits de Stevie Wonder, Lady Gaga, Paul McCartney, Leonard Cohen y Carly Rae Jepsen, entre otros. En este sentido se asemeja a Happy Feet: El Pingüino (Happy Feet, 2006), donde lo musical era un elemento fundamental de la trama. Sin embargo, la historia no se apega a otras existentes y genera un núcleo propio. El principal responsable de esto es Garth Jennings.

Oriundo de Gran Bretaña, Jennings había experimentado con la animación en los avisos publicitarios y videoclips que dirigió bajo el ala de su compañía Hammer & Tongs. El más célebre sigue siendo “Coffe and TV”, de Blur. Su primer largometraje fue Guía del Viajero Intergaláctico (The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, 2005), basado en la mítica novela de Douglas Adams, y luego encaró la más intimista El Hijo de Rambow (Son of Rambow, 2007).

La unión de Jennings con Ilumination Studio – responsables de Mi Villano Favorito (Despicable, Me, 2010) y sus secuelas-, en codirección con el animador de la empresa Christophe Lourdelet, le permitió llevar a cabo esta fábula sobre el mundo del espectáculo que también hubiera funcionado con actores reales. Ya es clásica la historia de perdedores -o al menos, personajes comunes- que lo apuestan todo en su última oportunidad para triunfar, pero Jennings les imprime corazón a los nuevos aunque siempre extravagantes antihéroes de su filmografía; aun criaturas como el aprovechador Mike se hacen querer. Este personaje, al igual que Meena, cuentan con voces argentinas en la versión doblada al castellano: Leonardo Sbaraglia le imprime un acento porteño al roedor (¿Una intención de aprovechar la fama de arrogantes que tienen los argentinos?), mientras que Eugenia Suárez transmite la vulnerabilidad de la tímida muchacha de trompa larga.

Sing: ¡Ven y Canta! rebosa de espíritu, de alegría, de energía positiva, y lo hace al ritmo de canciones bien seleccionadas. No teme ponerse triste en determinados momentos, pero nunca deja de recordarnos que, aun cuando todo parece estar en contra, vale la pena pelear por nuestra pasión.

calificacion_4

 

 

Matías Orta

orta@asalallena.com.ar | @matiasorta

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