27.12.20
Columnas _ Libreta de apuntes

El cine será

Como me recordaba Rodrigo Moreno hace unos pocos días -en una charla pública que compartimos para pensar el estado actual del cine- la muerte del cine se viene anunciando desde que nació. De hecho, es famoso el errado pronóstico del propio Louis Lumière: “El cine es un invento sin futuro”. Luego, la amenaza de su extinción volvió periódicamente, pero sin llegar nunca a cumplirse. Con la llegada del cine sonoro, con la Segunda Guerra Mundial y la crisis del clasicismo, con la aparición de la televisión, con el fin del sueño de la modernidad, con la desaparición del fílmico como formato estándar y, por último, con la irrupción de internet. ¿Será que el cine se ha ido muriendo desde siempre y nunca nos dimos cuenta? ¿O es que ya es algo que vino para quedarse, para siempre? En todo caso, para saber si el cine está muriendo habrá que volver a preguntarse, como pedía Bazin, ¿qué es el cine? 

Vuelvo a pensar todas estas cosas en este año tan especial, en el que casi no hubo cine. ¿No hubo cine? Bueno, quiero decir que no hubo casi proyecciones en salas y fueron muy pocas las películas que se filmaron. Quiero decir: el cine sigue siendo para mí, por sobre todas las cosas, eso que sucede cuando se está filmando y eso otro que pasa en una sala oscura y en una pantalla grande. Pero que no se confunda esto último con un pensamiento nostálgico, esa otra forma de ser conservador. El cine del futuro será lo que deba ser; y lo que sea estará bien. Yo estoy convencido de que las mejores películas ya fueron filmadas. Soy un director de cine y alguien al que le gusta escribir sobre cine, pero no puedo dejar de pensar todo el tiempo que se trata de un arte del pasado. Y eso no sería tan malo, salvo que lo neguemos, que sigamos creyendo que vivimos en una época que ya no existe. Creo que si asumimos finalmente que el cine ya no ocupa ese lugar central en la cultura, esto que amamos tanto tiene un futuro. 

La pandemia, que todavía no termina, parece haber acelerado un proceso que ya se venía dando. El lugar central del universo audiovisual está en las plataformas. El anuncio de Warner Bros. de que todas sus películas se estrenarán en 2021 al mismo tiempo en los cines y en streaming, eso que causó tanta preocupación entre los cinéfilos, me parece a mí una constatación de una realidad anunciada y una posibilidad para que el cine sobreviva. Y vuelvo a la idea acerca de lo que para mí es el cine: el rodaje y la proyección en una sala. Yo prefiero que las cosas estén claras; no se puede luchar contra los hechos. El cine sobrevivirá mejor si ese espacio de lo audiovisual más ligado a lo espectacular -que se parece al cine solo en la superficie- define su lugar y sus prioridades. Ese lugar sagrado del rodaje, en el que un director, su equipo y los actores inventan un mundo en combate fraterno con la realidad, ese lugar puede tener un futuro. Y las formas visuales y narrativas que inventen pueden seguir siendo pensadas para ser proyectadas en las pantallas grandes en las salas oscuras, liberadas en parte de eso que solamente se llama cine porque todavía no encontró otra forma de nombrarse. El cine espectacular, mientras tanto, podrá también ser cine, pero no como una obligación. No todo lo audiovisual es cine. Ni siquiera significa que el cine sea mejor. Pero es otra cosa. 

Entonces, ¿qué es el cine? No lo sabemos. Y esa sigue siendo la chispa que nos permitirá seguir intentando. Volverán los rodajes y volverán las salas. Tal vez todo vuelva casi igual y esto que nos está pasando será casi olvidado. Tal vez, todo cambie. Pase lo que pase, poco importa. El cine, como la vida, se alimentó siempre de lo imprevisto y lo inesperado. Y así será otra vez. 

© Juan Villegas, 2020 | @JuanVillegas19

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