28.10.14
Directores _ Entrevistas _ Música

Entrevista a Martín Turnes

Una figura tan emblemática como la de Aníbal Troilo merecía un documental a su altura, y Pichuco lo logró. Este gran homenaje al célebre tanguero, y al tango en general, fue dirigido por Martín Turnes (en la foto, con remera a rayas), quien nos dijo lo siguiente acerca de su ópera prima.

¿Cómo llega la música de Pichuco a tu vida?

La música de Aníbal Troilo llegó a mi vida, creo que como a cualquier argentino: de chico, en alguna radio, disco o cassette que ponía mi abuelo en su casa, y en sus últimos años lo escuché incluso cantar, a mi abuelo cuando se juntaba con un guitarrista amigo que había tocado profesionalmente. Y la verdad es que me gustaba mucho escucharlos, aunque no ocurrió esto muchas veces en vivo, me lo hizo escuchar varias veces de un cassette que había grabado.

¿Cómo surge la posibilidad de filmar un documental sobre la figura de Troilo?

Pensando la temática posible para mi primer largometraje como director, se me ocurrió profundizar en el tango. En enero de 2012, a través de Pablo Córdoba (director de sonido de Pichuco), nos enteramos que Javier Cohen, profesor de música en la EMPA, estaba yendo todos los miércoles a escanear los arreglos manuscritos originales de la Orquesta de Aníbal Troilo a una oficina en la que sus nietos (la familia Torné) atesoraban pertenencias y todo lo relacionado al “Gordo”. Al miércoles siguiente fuimos y ahí comenzó todo: empezamos a ir todos los miércoles con Pablo, Alberto Romero (guionista), y entre mate y mate, los matamos a preguntas a Javier, Francisco y Juan Carlos Torné (nietos de Troilo) y Jorge Carcavallo (sobrino de Troilo). Armamos el proyecto, lo presentamos al INCAA, quedó seleccionado y arrancamos a filmar.

El documental evita el hermetismo y también el estilo bonito para los turistas. ¿Cómo lograron dar con un tono accesible para quienes no sabían demasiado de su obra?

Desde un principio nos propusimos intentar no caer directamente en el baile y el ambiente de las milongas, al mismo tiempo también queríamos evitar el formato televisivo lo más posible. La intención era que la película atraiga al público tanguero pero también a aquellos a los que les gusta la música y el arte en general. De pensarlo a lograrlo había un abismo y mucho trabajo por delante, desde el rodaje hasta el montaje, incluso el diseño del poster de la película siguen esta intención. Fueron dos años de rodaje, filmando espaciadamente. Hicimos cerca de 30 entrevistas, por un lado a músicos contemporáneos a Troilo y también a jóvenes que, a través de su legado, hoy hacen sus propios tangos. Filmamos mucho en la calle, queríamos llevar la música y la película a espacios callejeros: Parque Patricios, cortamos la calle frente a la Casa Natal de Anibal Troilo, filmamos en el Cementerio de la Chacarita e incluimos varias recorridas fotográficas por las calles porteñas, mostrando un Buenos Aires actual acompañado por la voz de Pichuco. Creo que el mayor desafío que tuvimos junto a Alejandro Rath, montajista de la película, fue que entre todo en 80 minutos, con temas enteros, entrevistas, recorridas, silencios… cada corte está pensado para sostener el ritmo de la película que entretenga a todo tipo de espectador.

¿Y cómo fue recibida por los admiradores de Troilo, sobre todo si tenemos en cuenta que estamos en el centenario de su nacimiento y hay mucha atención al respecto?

Estoy yendo a todas las proyecciones que puedo, que fueron muchísimas por suerte, en distintos ambientes, desde lugares tangueros hasta escuelas, pasando por festivales de cine, de tango y de música. Hicimos la película pensando en estrenarla en 2014, el año del Centenario de Aníbal Troilo. Es increíble el recibimiento que está teniendo la película, en cada función la gente me dice que se emociona, que la película le llegó, pero no desde el golpe bajo sino todo lo contrario. ¡Cuando me dice sobre todo esto último me hacen emocionar a mí! Porque esto también era un desafío, y por lo que me vienen diciendo lo logramos. La película emociona desde la música, desde los silencios, desde el ritmo, por la interpretación de “Barrio de tango” que hacen Nelly Vázquez y Osvaldo Berlingieri (por separado pero unidos en montaje) o “María”, interpretado por Astillero, o “Sur”, por Raúl Garello, o por cada intervención de Ernesto Baffa en la película; su carisma, y su manera de hablar ya emocionan. Muchos espectadores me remarcan, al finalizar la proyección, estos u otros momentos de la película, como instancias claves que emocionaron o que más les gustaron. Y en ese momento pienso en toda la gente que trabajó en la película, a los que siempre les estaré agradecido, en los dos años y medio que pasaron desde aquella visita a la oficina en Enero de 2012 hasta terminar la película, y es muy reconfortante saber que tanto esfuerzo de tanta gente valió la pena.

La película incluye testimonios a figuras como Leopoldo Federico y Horacio Ferrer.

¿Cómo lograron dar con ellos y cómo fue el trato?

La idea desde un principio fue hacer muchas entrevistas, incluyendo a Horacio Ferrer, Raúl Garello, Marcelo Guaita, José Colángelo, Leopoldo Federico, Antonio Tarragó Ros, Nelly Vázquez, Ernesto Baffa, Daniel Pipi Piazzolla, Osvaldo Piro, Julián Peralta, Luis Salinas, Juan Carlos Baglietto, Walter Laborde, entre otros. El trato con todos fue muy bueno; al nombrar a Aníbal Troilo, todos respondían instantáneamente “¿Cuándo?”. Que el documental sea un homenaje a una figura tan querida facilitó muchísimo el trabajo. En la práctica, el contacto con los entrevistados y la coordinación de las entrevistas fue un trabajo que delegué en Virginia Lauricella, periodista y productora amiga, porque sentía que alguien se tenía que ocupar exclusivamente de eso, por ser tantos entrevistados y tanto tiempo. Después, como en todo documental, no se sabe cómo va a resultar la entrevista hasta que no la filmás, porque depende de muchas cosas: de la forma de ser y hablar de los entrevistados, del ambiente que se pueda recrear durante la entrevista, si hace calor o frío; por eso, siempre que fue posible fuimos a la casa de cada entrevistado, a su living o estudio, para que ellos se sientan cómodos y pudiéramos hacer entrevistas de una hora o más. No obstante, sabiendo que iban a quedar 1 o 2 minutos por entrevistado por un simple cálculo matemático, pero quedaría lo mejor de cada uno.

Si bien Pichuco es tu ópera prima, tenés una amplia experiencia en el cine, trabajando como camarógrafo y director de fotografía. Además, filmaste cortometrajes. ¿Cómo fue el ingreso al mundo del largometraje?

Mi trabajo en el cine está ligado a la cámara, durante los últimos años realicé la dirección de fotografía de largometrajes documentales como Kartun, el año de Salomé (2012), ¿Quién mató a Mariano Ferreyra? (2013), ¡Yallah Yallah! (2014) y Los Últimos Laosianos (2014, actualmente en rodaje). Como director tengo tres cortometrajes terminados: A la Orilla (2004, Ficción), Pasamontañas (2006, Ficción) y Boteros (2010, Documental). Pichuco es mi primer largometraje como director. En 2010, el mismo año que terminamos Boteros junto a Verónica Dema y Gustavo Barco, dos periodistas compañeros de lanacion.com, y después de trabajar allí durante cuatro años, sentí que era el momento de volver a trabajar por mi cuenta, para tener más tiempo para encarar mis proyectos personales. Y ahí nace Puente Films, un grupo audiovisual que formamos junto a otros realizadores dedicado a hacer ficción y documental para cine y tv, del cual Pichuco es parte.

Aunque seguís acompañando a la película en festivales y otros eventos, ¿es posible hablar de un próximo film?

En este momento, estoy acompañando a Pichuco, que por suerte se proyectó muchísimo este año y ya hay muchas proyecciones confirmadas para lo que resta del año. En octubre comenzó su recorrido por los Espacios INCAA de todo el país y en simultáneo comenzó en Capital Federal en El Cultural San Martín, que como anduvo bien de público continúa en Noviembre así que estamos muy contentos. Además, desde hace varios meses se viene proyectando en los espacios alternativos de No Solo en Cines. Y el 27 de Noviembre arranca en el Cine Gaumont para cerrar el año. Entre tantas proyecciones, festivales, homenajes a Troilo, rodaje como Director de Fotografía de otros proyectos y otros trabajos, no tuve mucho tiempo para desarrollar un nuevo proyecto de documental, pero sí vengo pensando en ello y estoy atento a historias que me interesen para documentar. En cuanto a ficción, tengo un guión escrito de largometraje de ficción llamado “Humano amarillo” que estoy pronto a presentarlo al INCAA; pasar a dirigir un largo de ficción sería muy lindo, aunque siempre voy a volver al documental; me gusta mucho registrar la realidad y al mismo tiempo depender de ella, acomodarse a cada situación y al mismo tiempo dejarse sorprender. Cuando una jornada de rodaje sobrepasa lo que uno tenía planificado, ahí es cuando más se disfruta, y se refleja en el resultado.

Pichuco seguirá en noviembre en El Cultural San Martín (Sarmiento 1551)

Links relacionados

Agenda de proyecciones: https://www.facebook.com/PichucoFilm/events

Web de la película: www.pichucofilm.com

Web de la productora: www.puentefilms.com.ar

Web Centenario Aníbal Troilo: www.troilo.com.ar

Web personal del director: www.martinturnes.com.ar

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