25.08.20
Directores _ Entrevistas

Entrevista a Sebastián Schindel, director de “Crímenes de familia”

La pandemia obligó a posponer estrenos y en muchos otros casos abrazar a las alternativas digitales para emitir películas argentinas. Además de Cinear, Puentes de cine y otras plataformas, Netflix aparece para ofrecerse como salvoconducto de algunas producciones nacionales. Es el caso de Crímenes de familia, la nueva película de Sebastián Schindel, director que vuelve al ámbito judicial luego de El patrón. 

¿Cómo surgió la idea de Crímenes de familia?

Surgió a partir de dos casos reales de la Justicia Argentina que me impactaron mucho. Esos casos criminales me quedaron dando vuelta en la cabeza, en cuanto pude empecé a darle forma para unirlos en la ficción y que transcurrieran en la misma familia. Cecilia Roth es la cabeza de esa familia y protagonista involuntaria de esa tragedia.

El cine argentino no tiene muchas películas de juicio, probablemente porque el sistema no tiene la teatralidad que sí tienen los de otros países, ¿Cómo pensaste la utilización de ese escenario poco habitual?

Tenemos ese escenario en el sistema judicial argentino, lo que pasa es que a nadie le despertó interés. Una de mis películas anteriores, El patrón (2013), si se quiere es una película de juicio. Toda la instancia del juicio oral, que estamos acostumbrados a ver en el cine norteamericano en películas de abogados, la tenemos aquí en los procesos judiciales. Cuando se llega a esa instancia es porque se pasaron por todos otros procesos antes, a mí me interesa mucho registrar tanto lo previo como la instancia del juicio oral. Vengo del documental, documenté y asistí personalmente a muchísimos juicios, que son orales y públicos por lo tanto cualquiera puede ir y presenciarlos. Mi intención era mostrar como son los juicios orales y públicos en Argentina. Mi mirada no pretende ser ingenua sino crítica porque sabemos que la justicia en el país que está bajo la lupa de la sociedad por su funcionamiento y más que nada por su efectividad, eso también me interesaba que apareciera en la película.

Una de los momentos que muestra algo del “detrás de escena” de un proceso judicial es el encuentro de Gladys con el abogado interpretado por Marcelo Subiotto, ¿cómo se trabajó esa escena?   

Es una escena muy larga, Gladys es un personaje que no está apto para contratarse un abogado, no solo desde el punto de vista económico, primero le toca la empleada del juzgado que le hace unas cuantas preguntas sobre sus datos personales y biográficos y segundo aparece el abogado de oficio que tampoco tiene mucha suerte con las respuestas. En El patrón teníamos una escena parecida, allí a Hermogenes (el protagonista) le están tomando declaración, en lo que sería la misma situación que en esta película, pero la diferencia es que el abogado de oficio ni se presentó, solo estaba el fiscal. Eso denota una falla inmensa del sistema judicial. La curiosidad es que ambas escenas se grabaron en la misma sala del Palacio de Justicia de Tribunales en la Ciudad de Buenos Aires, me gustaba que ambas situaciones se dieran en la misma locación por supuesto que está fotografiada de manera distinta. Hay un diálogo permanente entre El patrón y Crímenes de Familia. Es una escena larga, lenta pero me interesaba que me generara una sensación similar a la que pasa en el interrogatorio de Brasil (1986) de Terry Gilliam, más allá de que son películas distintas en puesta en escena y demás. Allí al personaje de Jonathan Pryce lo paseaban por diferentes oficinas y él no entendía nada, pese a que era un personaje formado, lo que demuestra que la burocracia estaba para masticárselos. Algo de eso sucede con Gladys, aquí. 

El papel de Alicia (Cecilia Roth) es el que motoriza la historia, ¿cómo pensaste el desarrollo de ese papel?

Es un papel complejo con un arco dramático importante, trabajamos mucho con Cecilia en varios encuentros de lectura entre nosotros dos pero después con el resto del elenco. En muchos de ellos, pasaba letra Cecilia y Miguel Angel Solá no paraba de repetir: “¡Qué buen personaje que tenés, Cecilia, ¡Qué buen personaje que tenés” (risas). El personaje tiene un arco de transformación inmenso, yo había pensado en Cecilia Roth desde el momento de la escritura del guión hace ya varios años. Sin conocerla le acerqué el guión y por suerte ese primer impulso se concretó y aceptó. 

En esta película aparece la coyuntura social vinculado a la violencia de género, ¿cómo se pensó sumarle ese componente a la película?

Nunca me lo propuse como un objetivo, pensemos que las películas tardan mucho tiempo en hacerse yo estuve como cuatro años para hacerla. Por supuesto en estos cuatro años este tema cambió mucho tanto aquí como en el mundo, la aparición del movimiento “me too” y varios otros, todos vinculados a la lucha por los derechos de la mujer. Nuevamente el diálogo con El patrón, a Hermógenes le pasa algo tremendo sin dudas pero la diferencia y lo que precipita la tragedia es que aquí Gladys es mujer, es decir sus derechos son todavía más vulnerados. Los temas de coyuntura van aparecen solos, y muchas veces es caótico por eso uno como director tiene el rol de armar ese rompecabezas. 

¿Cómo tomás el hecho de que haber pensado una película para que fuese proyectada en pantalla grande a estrenar en una plataforma como Netflix?

No nos queda otra que adaptarnos, nosotros teníamos pautado un estreno para el 21 de marzo con una campaña gráfica, de prensa y tuvimos que suspender todo. Iba a ser un estreno importante y grande por eso fue un dolor enorme suspenderlo, al principio pensamos que iba a tratarse de un período corto de 15 días pero vamos más de cuatro meses. Nos tenemos que adaptar, no sabemos si después de esta pandemia puede venir otra detrás. Doy clases en dos universidades y a veces veo a mis alumnos derrotados porque no pueden salir a filmar, yo trato de darles ánimo para que filmen como sea a la distancia y encontrar la manera. El mundo cambió, nosotros tenemos que cambiar con él y es por eso que no nos tenemos que quedar en la añoranza porque nos paraliza y nos impide seguir. Hay que encontrar la manera de seguir. 

Más allá de los cierres de los cines, la cuarentena nos dio la posibilidad de pensar la alternativa del streaming como una opción que llegó para quedarse, ¿qué pensás de las plataformas digitales?

Si bien todos los que estudiamos cine fantaseamos con la idea del estreno en salas y todo lo que eso implica, la cuarentena puso en crisis en el sistema de distribución. Lo cierto es que la forma de consumir productos audiovisuales ya venía cambiando, El cine como primera ventana de exhibición ya había dejado de serlo o estaba en proceso, al menos. Esto se nota más cuando vemos que los cines priorizan estrenar tanques de superhéroes otorgándoles el 50% o más de las salas de un país entero. Tenemos el ejemplo de Roma (2018) una película fantástica para ver en salas de cine pero que salió por Netflix, más allá de un estreno limitado que tuvo, lo mismo para El irlandés (2019) de Scorsese. Esos dos monstruos del cine como Cuaron y Scorsese ya entendieron estos cambios en los consumos, nos tenemos que adaptar y esperemos que tanto la sala de cine como el estreno en plataformas sean opciones válidas y no que se anulen entre sí.

© José Tripodero, 2020 | @jtripodero

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