19.09.20
Cine _ Directores _ Entrevistas

Entrevista a Sebastián Tabany, director de Giro de ases

Luego de hacer carrera como periodista de cine, Sebastián Tabany debuta como director de largometrajes con Giro de ases. Ambientada en el mundo de la magia, cuenta la historia de amor entre Martín (Juan Grandinetti), un joven mago, y Sofía (Carolina Kopelioff). También aparecen una serie de personajes coloridos que terminan de darle encanto a un film que no precisa de trucos para ser agradable y luminoso.

Tuvimos el honor de entrevistar a Sebastián (mago él también), que nos contó sobre la posibilidad de unir sus dos pasiones, el trabajo con el elenco, su visión del quehacer cinematográfico y los proyectos que se vienen.

Además de ser alguien que comunica sobre cine y que hace cine, tenés otras aficiones. Por ejemplo, la magia. ¿De qué manera de la posibilidad de hacer una película sobre el mundo de la magia?

Siempre quise unir dos de mis pasiones: el cine y la magia. Desde el comienzo me propuse hacer una historia que no fuera documental, y presentar al público (como decimos los magos, al “público profano”) cómo es el detrás de la magia, cómo es la comunidad de los magos. Mucha gente no está familiarizada y no sabe que hay diferentes estilos de magia, que hay trucos que se compran y se venden, que los magos nos juntamos para charlar de magia, intercambiar rutinas. No saben que se estudia, que hay mucha teoría sobre la magia, y que hay picas entre magos, que todos se odian con todos. Entonces me parecía muy entretenido y divertido mostrarlo al público que no conoce eso. Como no quería hacer un documental, lo primero que se me ocurrió es una historia de amor. Tiene que ver con algo que la gente no espera de mí, porque muchos de los que me conocen me preguntaban si la película sería de terror (risas). Estar explicando que no es de terror está bueno, es divertido. Pero además no quería hacer una de terror. Es un género que me encanta, pero es tan difícil de hacerlo bien… Es muy fácil hacerlo mal. Yo quería que la película sea atractiva para el público que venga, y es una invitación a que conozca la magia. Quería darle a la magia una notoriedad que no tiene. Con una película de terror iba a generar el efecto contrario. Una historia de amor era lo más cercano a lo que yo quería contar y proponer.

Como bien decís, la película permite adentrarse en este microcosmos de los magos, pero también añadís detalles fantásticos. ¿Cómo lograste balancear estos elementos?

Es difícil (risas). Cuando empecé a escribir el guión, la historia me fue llevando a querer indagar en lo que es el mundo de la magia. En un momento llegué como a una especie de sótano y dije: “Bueno, quizás hay algo más abajo. Para el público, este es el mundo de la magia, pero abajo tal vez haya algo más”. A mí siempre me gustó juntar géneros. En todas las películas que escribí (no para mí, sino por encargo), hay un cruce de géneros. De hecho, en mi próxima película, Subte, también hay un cruce de géneros. Me parece que eso es algo muy fructífero, muy interesante y sorprendente, porque vas con eso al público, y cuando sale algo diferente, lo toma por sorpresa. Eso me parecía muy atractivo. Además, quería impregnarle a la historia un poco de magia real, ir más allá del ilusionismo.

En la película aparece un mago de la vida real, Herny Evans, que también fue asesor. También iba a aparecer René Lavand, que de alguna manera está presente. ¿Cómo fue trabajar con Henry Evans como asesor?

Henry es mi maestro de magia. Estudié con él hace mil años, antes de que fuera campeón mundial, y tenemos una amistad. Para la película, Herny fue elegido como asesor, no como actor. Él y otra persona, Body Blake, mis dos amigos de la magia, iban a ser los asesores. Yo podría haber sido el asesor, pero quería evitar el doble comando de ser asesor y director. Necesitaba a alguien que estuviera dedicado a enseñarle los trucos a los actores. Así entró Henry. Y René Lavand iba a estar desde el comienzo. Hablé con él y le encantó la idea, pero falleció antes de comenzar con la producción. Al final su personaje fue interpretado por Henry, obviamente con la rutina cambiada, con los diálogos cambiados. Lavand fue homenajeado en el personaje de Romina Gaetani, que se llama René y originalmente era un personaje masculino. Lo cambié a femenino y conserve el nombre, porque da esa ambigüedad. Muchas de las propuestas de Romina fueron a propósito de Lavand. Le conté la historia con Lavand y ella empezó viendo videos, los estudió y vino con miles de propuestas. Por ejemplo, la mano derecha de Romina está siempre en el bolsillo, al igual que la de Lavand, y muchos de sus diálogos fueron sacados de rutinas de Lavand. Eso le da un homenaje más explícito, pero es para el que conoce a Lavand. Para el resto, está integrado en el personaje.

Hablando de Romina Gaetani, ¿cómo seleccionaste a los actores principales y cómo trabajaste con ellas, teniendo en cuenta que debían hacer trucos de magia?

La primera actriz que llegó fue Caro Kopelioff. Nos presentó un amigo en común, que es de casting de Disney. Sabía que yo estaba buscando actores jóvenes y me dijo: “Hay una chica que está en Soy Luna, se llama Caro Kopelioff y quiere expandir sus horizontes. No se quiere quedar en la maquinaria de Disney y quiere hacer teatro, cine… No le importa tanto la plata ni la fama, sino el crecimiento personal y profesional”. Eso me gustó. Le vi en un par de videos de Youtube, me copó, me junté con ella y pegamos rebuena onda. Eso fue hace como tres años, cuando empezamos con el proyecto. Después me junté con Juan Grandinetti, a quien conocía de las películas Pinamar y Pescador, y me pareció ideal porque buscaba un protagonista que fuera una persona común. Alguien atractivo, pero no un galán, no un forzudo. Debía ser alguien por el que pudieras sentir empatía y a quien pudieras acompañar en su vida. No alguien a quien admirar, como Tom Cruise. La energía especial que tiene Juan era ideal. En cuanto a Romi, fue casual. Cuando cambió el género de ese personaje, pensé en las posibilidades y me vino a la cabeza Romina. Ni la conocía, pero se lo propuse y se copó. Fernando Díaz, el productor, no estaba seguro, porque se imaginaba al personaje como una especie de Gandalf. Que yo venga con Romina, considerada una mujer exuberante, era raro. Pero a mí me gusta ir en contra de lo intuitivo, de las expectativas de la gente. Con Thelma Fardin tenemos una amiga en común. Sabía que estaba buscando una actriz para ese personaje y me sugirió a Thelma. Ella en ese momento estaba con todo el quilombo de Darthés, y nos juntamos y pegamos onda. Descubrí una muy buena actriz, subvalorada porque lo que le pasó opacó su profesión. También fue una manera de darle una posibilidad de volver a trabajar de actriz. Es una chica muy profesional. Las caras y los gestos que hace son muy de ella, y la cámara la ama, tiene un muy lindo perfil. Tratamos de que la cámara la tomara en ¾ de perfil, porque su silueta es hermosa. A Lautaro Delgado lo conocía desde hace varios años y somos amigos. Él es mago, también, así que tenía un hándicap positivo. Sólo tuvo que ajustar un par de cositas. Es uno de los mejores actores argentinos. Yo le creo todo. Hablamos bastante del personaje, y él se halló bastante en El Rubio. La propuesta de vestuario fue mía. Le dije que sería un punga, y que los pungas se visten bien porque no tienen que llamar la atención. Vive en la calle, y por eso come comida chatarra. Es como Marcos, el personaje de Ricardo Darín en Nueve reinas. Por eso va de traje. Y el pelo debía ser gris, como el traje. A partir de esos detalles, él se halló en el personaje. A Esteban Pérez no lo conocía. Fue propuesto por la agencia de representantes, que también es la misma de Caro. Sabían lo que estábamos buscando y me dijeron que Esteban sería ideal. Además, él venía de actuar en una novela en la que hacía de galán. Es medio galán, pero no el canchero e insoportable, sino un galán cool, digamos. Se copó, leyó el guión y se sumó. Nosotros hablamos con él un lunes a la mañana, a las 19 hs ya había leído el guión y a las 20:30 ya estaba entrenando con Henry. De ahí no paró. Tenía que hacer un acto importante y debió aprender todo de cero. No tenía ni idea de nada. Le aportó mucho al personaje. 

Después, con el tema del casino, me pareció muy importante que haya buenos actores. Soy más de la escuela norteamericana, donde cualquier personaje secundario tiene que estar actuado por un buen actor, sin importar qué chico sea el personaje. Una falla de algunas películas argentinas es que le dan mucha importancia a los protagonistas y no les prestan atención a los actores terciarios para abajo. Y no es así. Son textos cortos, pero dichos por un buen actor suenan diferentes. Además, quería agregar presencias que fueran memorables. Esos personajes son arquetipos: el oriental, el grasa, la femme fatale… A Germán Baudino, que hace del supervisor, lo tenía en mente de 2/11 Día de los muertos y quería trabajar con él. Fue encontrarme con actores buenísimos. Daniela Urzi no es actriz, este es su debut cinematográfico, pero sabe posar frente a una cámara, sabe moverse. Fue una sorpresa agradable. Para mí es magnética. Es una de las mejores modelos del país, de la época de las supermodelos de los ‘90. La fotografiaron los mejores, como Mario Testino. Y además es muy humilde, muy copada y buena onda. Cuando estábamos filmando en el casino me preguntaba si estaba haciendo bien sus escenas, y las hacía bien. Es un poco vulnerable, y eso quedó un poquito en la peli. Tiene mucha presencia. 

Ese fue el casting de todos. Yo no hago casting. Me junto con los actores, vamos a tomar un café, hago una propuesta o digo: “Mirá, quiero juntarme con vos y conocerte”. Eso se hace mucho en Hollywood, acá no tanto. Yo soy de eso, y si hay buena onda con el actor, vamos para adelante. Y si no hay un personaje para ofrecerle, quedaremos para el futuro. Con Cumelén Sanz pasó así. Ella estaba filmando Lejos de casa y después fue a Europa, pero nos conocimos en la fiesta de Pampa Films el año anterior y pegamos buena onda y dijimos de hacer algo juntos.

Mencionaste a Fernando Díaz, productor de la película, que también figura como co-director. ¿Cómo trabajaron de esa manera?

Esto es una cuestión técnica del INCAA y es un embole explicarlo. En el INCAA hay dos maneras de que tu proyecto sea aprobado. Una es la vía común, que es cuando presentás un proyecto a calificar. Lo que era Vía 1, Vía 2, Vía 3, ya no existe más. Ahora tenés audiencias. La otra vía es Concurso, Concurso de Ópera Prima. Ahí vas al concurso y te eligen o no. Ahí tenés menos chances de quedar. En la vía anterior es distinto. Si se presentan quince proyectos a precalificar, y los quince son viables, se aprueban todos. No hay un tope para aprobar los proyectos de calificación. En Concursos es Concurso 1, 2, 3 y ya está. Con Subte, que produce Pampa, fui a Concurso, y la película ganó el primer premio de guión en el INCAA. La iba a filmar antes de Giro de ases, incluso. Con Giro de ases nos dijimos sí íbamos a Concurso o a Precalificación. Para ir a Precalificación, el director no puede ser operaprimista. Tiene que tener créditos en el Instituto o haber filmado ya una película. Dolores Fonzi, ponele, que nunca dirigió una película, no puede ir a precalificar; tiene que ir a concurso. Francella, lo mismo. La única forma es que haya una co-dirección con alguien que haya dirigido algo. Entonces es una cuestión legal, técnica, para que la película pueda entrar a Precalificación y ser declarada de interés y todo lo demás. Si no, iba a concurso. Solamente por eso figura como co-director. Por supuesto que Fer viene de dirigir y es productor, pero acá él me dio el contexto para que yo haga mi visión. Se encargó de toda la parte de producción. Como productor es genial, porque me dejó hacer lo que quise. Estuvo en el primer día de rodaje, vio que estaba todo bien y listo, se dedicó a producir. Yo lo consultaba para saber si tal cosa se podía hacer o no, y él me decía si sí o no. El casting fue todo idea mía, menos Miguel Di Lemme, que interpreta a uno de los personajes del casino. Fue idea de Fer, pero me junté con él, pegamos onda y se sumó. Pero el resto del casting fue idea mía. Fer es el productor idea (risas). Me dejó hacer lo que quisiera.

Espero no entrar en el terreno del spoiler, pero al final de la película, se indica que la historia es una primera parte. ¿Qué se puede contar sobre las ideas para continuar con este mundo y estos personajes?

La idea siempre fue que este sea el comienzo de la historia de Martón y Sofía, y además, presentar un mundo con diferentes personajes. Queremos seguir expandiendo ese universo, si se puede. Esta es la punta del iceberg: la historia del amor en el mundo de la magia. Así que la idea es seguir contando qué pasa. Hay algo que está película no tiene: un villano. Tiene conflictos, pero no un villano. Entonces en la próxima sí aparecerá uno y cambiará un poco las cosas. Esta película es como el génesis de un superhéroe, el primer acto de “Las aventuras de”.

Siguiendo con lo que viene, mencionaste varias veces Subte, tu otro proyecto. ¿Qué podés adelantar?

Es una película que van a producir Pampa Films y Fernando. Es un thriller con once personajes encerrados en un vagón de subte. En un momento, la formación queda desenganchada y el vagón perdido. Y dentro de ese vagón pasan cosas. Las locaciones serán el vagón, los túneles y las estaciones, nada más. La idea es contar con un elenco internacional y estamos terminando de redondear el presupuesto. Estaríamos filmando en julio del año que viene.

Además del cine y de la magia, otra de tus pasiones es la práctica de artes marciales. Más precisamente, el sipalki. ¿Harías una película que involucre esta disciplina?

Es gracioso que lo preguntes, porque con Cumelén empezamos a escribir un proyecto así: una película de acción femenina. Antes de la pandemia nos juntamos varias veces y armamos la historia, con personajes y eso. Después vino la pandemia y la postproducción de Giro de ases, pero hace poco retomamos las reuniones, de manera virtual. La idea es hacer una película de acción de cuerpo a cuerpo, no con explosiones ni nada por el estilo. También quiero juntar varias disciplinas de artes marciales, no sólo sipalki. Cada personaje practicará diferentes disciplinas. 

© Matías Orta, 2020 | @matiasorta

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