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23.11.20
35º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata _ Festivales

35º MDQ FILM FEST | Teddy, por Matías Orta

La mezcla de licantropía y de las historias de madurez (conocidas como coming of age) viene funcionando desde hace décadas. Uno de los primeros exponentes fue  I Was a Teenage Werewolf, uno de los grandes éxitos de la American International Pictures, con Michael Landon adolescente devenido hombre lobo. Los cambios hormonales y las transformaciones bajo la luna llena también se vislumbran en La maldición del hombre lobo, producida por la compañía británica Hammer Films, y Nazareno Cruz y el lobo, de Leonardo Favio. Ya en clave de comedia, Muchacho lobo presenta a un Michael J. Fox que triunfa cuando queda cubierto de pelos. También valiéndose de humor, aunque con más de terror, la película canadiense Ginger Snaps muestra las transformaciones de una joven. Tampoco está demás mencionar La marca de la bestia, de Wes Craven.

La producción francesa Teddy transita esta cuestión, sin olvidar algunos de esos exponentes, pero con su propia identidad.

Teddy (Anthony Bajon) es un joven habitante de un pueblo de los Pirineos. Nunca terminó sus estudios, aunque sobrevive dando masajes en un club especializado. Vive con una tía convaleciente y su pareja, pero sueña con construir su propia casa para vivir con su novia, Rebecca (Christine Gautier). Todo da un vuelco cuando es atacado por un lobo que por las noches mata ovejas y hasta seres humanos. Teddy comienza a experimentar nuevas sensaciones, nuevos apetitos, y pronto será incapaz de controlarse.

En su segunda película después de Willy 1er, los gemelos Ludovic y Zoran Boukherma toman ideas y algunos tópicos de licantropía y de angustia adolescente, y les imprimen una sensibilidad intimista, con buenas e interesantes dosis de humor. Por este y otros elementos (Teddy, aun sin transformarse, sale a cazar animales) se asemeja a El hombre lobo americano, clásico de John Landis. También conecta con Ginger Snaps y La marca de la bestia por la progresiva conversión en monstruo.

Los directores también aciertan a la hora de exhibir los elementos escalofriantes. Usan el fuera de campo para los momentos más brutales -que tampoco abundan-, incluyendo cuando Teddy es atacado por el lobo. Este tratamiento funciona aún mejor en el tercer acto, con resultados tan efectivos como aterradores.

Pero al margen de los aullidos y de la sangre, no deja de ser la historia de un muchacho que, aun con sus excentricidades (es bocón y siempre usa el mismo tipo de remera) y sus carencias, trata de salir adelante. Un objetivo difícil de lograr debido a la imagen que se tiene de él y de sus familiares, y a los prejuicios por parte de los jóvenes de mejor pasar. Hasta su relación sentimental ingresará en una crisis por un conflicto de intereses. Aquí es clave el protagónico del ascendente Anthony Bajon. Sabe transmitir el desparpajo, la vulnerabilidad y la ferocidad que el personaje requiere en diferentes escenas. Aun cuando su lado salvaje empieza a imponerse, Teddy nunca deja de ser entrañable.

Teddy confirma que los hombres lobos juveniles siempre rinden, sobre todo cuando detrás hay talento y una mirada personal.

calificacion_4

 

 

© Matías Orta, 2020 | @matiasorta

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

(Francia, 2020)

Guion y dirección: Ludovic Boukherma, Zoran Boukherma. Elenco: Anthony Bajon, Ludovic Torrent, Christine Gautier, Noémie Lvovsky. Producción: Pierre-Louis Garnon. Duración: 88 minutos. 

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