Festivales

28.11.21
36º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata _ Festivales

36º MDQ FILM FEST | Aurora, por Eduardo Elechiguerra

La sutileza audiovisual de Aurora (2021) comprueba su cualidad como obra maestra e indirectamente cuestiona la usual necesidad de esperar el paso del tiempo para usar esta valoración. La claridad de la tercera obra de Paz Fábrega es visible desde la primera escena. Observemos algunos detalles antes de creer en hipérboles.

En la imagen inicial vemos el plano medio de una mujer con su discurso dubitativo sobre el valor efímero del dibujo. Aquí estamos en una de sus clases. El color blanco al fondo del plano y de la blusa muestran que Luisa (Rebeca Woodbridge) es como un borrador de sus propios proyectos. La sentimos cálida y dichosa al respecto. A los segundos entendemos que su clase pertenece a una materia relacionada a la ingeniería y a los trazos a mano.

La directora josefina remarca las palabras de su protagonista con los gestos de la actriz y su cabello ensortijado. Sus manos entrelazadas y la sonrisa ingenua frente a sus propias respuestas esbozan a una persona que sigue en sus búsquedas. Mientras le enseña a otros, entre ellos nosotros los espectadores. 

Recordemos que cuando vemos una obra siempre somos su contraplano posible. Acá esto se remarca con sus silenciosos alumnos a quienes vemos en tres cortes. La también guionista elide un tono aleccionador por la ubicación entre frontal y tres cuartos de Woodbridge.

Qué lástima que el mundo no se pudiera quedar en andamios y cosas así… de camino. A los pocos segundos de que Luisa dice esto con su torso doblado aparece el título de la obra en escala de grises. Con él surge una paradoja significativa porque este no nombrará a nuestra protagonista pero sí ejemplifica sus palabras. 

La segunda escena deja por fuera el cuerpo visual de la profesora mas reconocemos su voz recibiendo a alumnos para los talleres. Y conocemos por primera vez a Yuliana (Raquel Villalobos), la joven coprotagonista, a quien le ofrecen cursar alguna de estas actividades comunitarias.

La tercera escena muestra a esta profesora tanteando sus movimientos en casa, como danzando en una búsqueda propia por estructura. Estos instantes se reiterarán a lo largo de la obra. Después descubriremos que ella, además de participar en estos talleres de dibujo, es ingeniero civil y tiene una vida sentimental confusa.

A los pocos minutos aparece la dificultad. Yuliana, de 17 años, está embarazada y Luisa se dispone a ayudarla. Las decisiones de estos personajes traen por contraste una obra del año pasado, también la tercera de su realizadora Eliza Hittman, y donde Autumn, el personaje principal, tomaba las riendas para abortar el embarazo producto de un abuso: Never Rarely Sometimes Always (2019). 

Es difícil ignorar la pregunta de por qué Fábrega no hace que Yuliana se decida más por el aborto en vista de una situación familiar tan compleja como la que vivían Autumn y su prima Skylar. Pedirle a Paz similitudes solo para afianzar liberaciones femeninas contemporáneas empobrece el contraste entre ambas obras y desacierta las búsquedas diferentes de cada una. Además para efectos ficcionales ya con 22 semanas de embarazo un aborto es mortal para la posible madre.

Hittman y Fábrega toman decisiones visionarias sobre sus personajes. Mientras la realizadora neoyorkina descomponía visualmente a Skylar y Autumn en cada vez más planos, Luisa y Yuliana se sostienen con la paciencia e identidad de los planos medios y primeros planos de una cámara usualmente en movimiento.

En este fluir, las yuxtaposiciones cohesionan el andamiaje buscado por Luisa. Son ejemplares las decisiones sonoras como las notas musicales de Alex Catona y el sonido del oleaje; y las visuales en el montaje de Soledad Salfate como las tomas consecutivas de la fiesta, el mar y el regreso en carro.

En general, el diseño sonoro de Alejandro Grillo y Nayuribe Montero y la propuesta visual de María Secco (la misma de La jaula de oro) complejizan una liberación para Yuliana a contracorriente de lo que Luisa le aconseja sobre el embarazo y dar en adopción. Y tal complejidad consiste en reconocer que ninguno de estos caminos será ni ha sido sencillo. Simplemente son andamiaje que solo el cine reelabora momentáneamente y ya sin grandilocuencia.

 

 

 

© Eduardo Alfonso Elechiguerra, 2021 | @EElechiguerra

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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