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17.07.21
74º Festival de Cannes _ Festivales

74° Festival de Cannes | Semaine de la critique, por Fredy Friedlander

Un nivel superior al habitual

La edición número 74 del Festival de Cannes tuvo lugar dos meses más tarde de su habitual programación durante el mes de mayo. 

La Selección Oficial fue ampliamente cubierta en ASL por el colega Jaime Pena y los resultados ya son conocidos al premiar con la Palma de Oro a un film francés (Titane), consagrando por segunda vez en la historia a una película dirigida por una mujer. Lo que más sorprende es que Francia también se haya llevado el premio a la mejor dirección (Leos Carax). De esta manera los dos directores (Hamaguchi, Weerasethakul) que aparecían como los candidatos más firmes a ganar alguno de los dos premios antes citados (Palma de Oro y Mejor Director) debieron conformarse con galardones de menor trascendencia.   

Habitualmente los asistentes al Festival suelen privilegiar la visión de las películas de la Selección Oficial y en menor medida de Un Certain Regard. De las demás muestras paralelas, los críticos dedican parte menor de su tiempo a ver films de la Quinzaine des Reálisateurs. Pero es usual que la Semaine de la Critique sea la menos visitada, dada la amplia oferta de premieres mundiales en Cannes, que supera los cien títulos (este año fueron alrededor de 120).

A causa de la pandemia, este cronista se vio limitado a funciones online que básicamente no incluían films de la Selección Oficial, pero que posibilitaban la visión de todos los films en competencia de la Semaine de la Critique. Y la sorpresa fue mayor ya que muchos de los títulos, con supremacía de óperas primas, fue de gran calidad. 

Feathers del director egipcio Omar El Zohairy, debutante en el largometraje, se llevó el premio mayor de la Semaine y en verdad la decisión del Jurado, presidido por Cristian Mungiu, no parece la más acertada. El film sólo se sostiene en su primera media hora con una idea original, que luego pierde contundencia. Para la fiesta de cumpleaños de un niño de cuatro años, el padre contrata a un mago y acepta participar de uno de los trucos. Este consiste en meterse en una gran caja, que al ser abierta hace aparecer en su lugar a una gallina. Cuando vuelven a poner al animal con la intención de revertir el truco, algo sale mal y no recuperan al padre, ante la desesperación de la esposa y del resto de la multitudinaria familia. De allí en más, el personaje central será la madre y sus esfuerzos para “recuperar” al marido y sobre todo para conseguir trabajo para sostener a la familia. 

Rien á foutre/Zero Fucks Given, de los debutantes Julie Lecoustre y Emmanuel Marre, se llevó otro premio (Prix de la Fundación Gan para la distribución), siendo el film una coproducción entre Bélgica y Francia, país este último del cual son originarios los realizadores. El atractivo principal lo brinda la gran actuación de Adele Exarchopoulos (La vida de Adele), como la azafata de una ficticia línea aérea (Wing) de low cost. Cassandre (Exarchopoulos) perdió a su madre en un accidente automovilístico y su padre no le presta atención. Pese a que los viajes le permiten conocer ciudades atractivas, lo que no logra es establecer una relación de pareja permanente, con lo que su vida se reduce a encuentros casuales y en general insatisfactorios. Cuando viole una norma de la aerolínea, al intentar asistir a una pasajera en apuros, será desafectada a trabajar en las oficinas de Wing. Pero la decisión de pasar a una compañía de aviación de primer nivel tendrá inesperadas consecuencias como lo muestra la escena final del film.

Amparo, producción colombiana de Simón Mesa Soto, está ambientada en Medellín en 1998. Elías es un joven que vive con Amparo, su madre y su hermana menor. Tiene 18 años y es convocado al servicio militar, para desesperación de su progenitora ya que sería asignado a Caquetá, al suroeste de Colombia.  La zona es calificada de “complicada” y para poder evitar dicho destino, la madre detecta una vía que le permitiría evitar esa zona caliente. Para ello necesita juntar dinero por lo que acude tanto a su ex marido como a un hombre mayor, con el cual mantiene una relación. Trabaja en una lavandería y descubre que su amante es casado e incluso conoce por azar a la esposa del amante. La muy buena realización de otro director debutante se vio coronada por el premio de revelación femenina para Santa Melissa Torres.

Libertad de Clara Roquet es una coproducción entre España y Bélgica, ambientada en la Costa Brava, cerca de Barcelona y Sitges. Es el verano y en una bella casa vive la familia de Teresa, su hija Nora y su madre Angela, con demencia senil. Conviven con Rosana, personal doméstico y su hija Libertad, ambas de Colombia (nuevamente). Nora y Libertad son adolescentes de similar edad y lo que la película enfatiza es el contraste cultural entre ambas jóvenes, de muy distinta extracción social. Que la película se llame Libertad tiene que ver no sólo con el nombre de la joven colombiana, sino con una determinación que ella toma al final del film.

Olga de Elie Grappe, es una coproducción entre Suiza, Finlandia y Ucrania. El personaje central, la gimnasta que da nombre a la película, vive en Kiev y se entrena para los Juegos Olímpicos. Pero fruto de la situación política vigente en Ucrania en el año 2013, que produjo muchas muertes en Maidan (centro de Kiev) y terminó con la huida de su Presidente Victor Yanukovic a Rusia, Olga decide emigrar a Suiza. Lo hace ya que su padre era de origen helvético y termina compitiendo en representación de su país adoptivo. Nuevamente se destaca una intérprete femenina, siendo impactantes las escenas (documentales de la época) de la violenta represión que terminó con muchas vidas y que también retrató el director Loznitsa en su film Maidan. Olga fue premiada por el premio SACD al mejor guion de Elie Grappe y Raphaelle Desplechin.

Piccolo corpo/Small Body, de Laura Samani, transcurre entre Eslovenia e Italia, siendo el drama de una joven embarazada, cuya hija nace muerta. Toda la película transcurre con Agata (tal su nombre), escapando de su pueblo natal y transportando una caja donde lleva a su bebé sin vida. Película con pocos diálogos, que sin embargo logra atrapar al espectador en una especie de “home movie”, con mayoría de actores no profesionales. Y nuevamente una gran interpretación femenina (Celeste Cescutti) y la acertada dirección de Laura Samani, nacida en Trieste y debutante en el largometraje. 

A las películas anteriores se agrega en competición un séptimo título, The Gravedigger’s Wife, de Khadar Ayderus Ahmed, ambientada en las pobres comarcas de Somalía, de menor interés pese a la gravedad del tema de la falta de trabajo y la proliferación de sepultureros. Se trata de una coproducción entre Finlandia, Alemania y Francia. 

La Semaine de la Critique ofreció además varios títulos franceses fuera de competencia. Entre ellos se destaca el debut como realizadora (además de actuar) de Sandrine Kiberlain (Une jeune fille qui va bien), ambientada en París en el verano de 1942 cuando los nazis, que ocupaban la capital francesa, iniciaron la deportación de los judíos. 

Otros dos films, medianamente logrados, tratan sendas relaciones homoeróticas. El mejor es Les amours de Anais, de Charline Bourgeois-Taques, con la pareja central integrada por Anais Demoustier y la prolífica Valeria Bruni-Tedeschi. Petite nature/Softie, de Samuel Theis, replica en parte la anterior con la atracción que tiene un joven por su profesor, pero con inferiores resultados. 

Finalmente se pueden mencionar otras dos realizaciones de Francia. Robuste, de la debutante Constance Meyer, ofrece el atractivo de una buena actuación de Gerard Depardieu, como un actor en decadencia y su cálida amistad con una gimnasta de raza negra (muy bien Déborah Lukumuena). La restante, Bruno Reidal, Confession of a Murderer, de Vincent le Port, es un oscuro drama ambientado en 1905 en Cantal (Francia), en que un tribunal local debe juzgar al joven Reidl, acusado de asesinar a un niño. La vinculación entre el asesinato y las pulsiones sexuales del asesino parecen algo gratuitas y no benefician al film. 

A modo de balance puede afirmarse, sin ninguna duda, que la celebración de los sesenta años de la Semaine de la Critique estuvo a la altura de las expectativas de sus organizadores.

© Fredy Friedlander, 2021 

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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