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24.04.15
BAFICI 2015 _ Festivales

BAFICI 2015 – Días 9 y 10

Jueves 23… y viernes 24 de abril.

Llegamos al final del BAFICI 2015. Los premiados ya fueron anunciados, pero sigue siendo un privilegio para los demás cineastas el haber llegado a esta instancia del festival. Y ni hablar de los responsables de las más de 400 películas proyectadas.

Pasaron las actividades especiales, los homenajes, las visitas (los devotos de Isabelle Huppert aún no pueden creer que haya podido venir), las largas filas, las salas repletas, las palabras de los realizadores, los aplausos, las conversaciones antes y después de cada función. Momentos que ingresaron en la historia Baficera.

Queda un día más, en el que también proyectarán los films ganadores y en el que habrá un taller sobre Chuck Jones, irresistible para grandes y chicos. Sin embargo, el público ya está esperando el próximo BAFICI. Falta más de un año, pero, como todas las grandes citas, se palpitan desde el principio, y con intensidad. De todas maneras, las sucesivas y exitosas muestras organizadas por el festival lo mantienen vigente durante los otros 11 meses.

Aunque falta el inminente Top 5 de cada redactor, A Sala Llena se despide de la cobertura con la siguiente tanda de críticas.

 

La Princesa de Francia, de Matías Piñeiro (Argentina, 2015 – Comp. Arg.), por

El mediometraje Rosalinda y Viola convirtieron a Matías Piñeiro en uno de los directores favoritos de los festivales. Más allá de que su estilo pueda atraer a unos y provocar rechazo en otros, no hay dudas de que se trata de un autor personal, con un fiel grupo de seguidores.

En La Princesa de Francia vuelve a tomar la obra de Shakespeare como elemento sustancial (en este caso, Trabajos de Amor en Vano, otrora adaptada al cine por Howard Hawks) para mostrar a Víctor (Julián Laskier), un actor que aparece en la vida de un grupo de chicas con intenciones de hacer un radioteatro referido al Bardo. Detalles no menores: entre esas muchachas está la novia, la ex, aventuras de una noche…

Al igual que los trabajos anteriores de Piñeiro, es una película de actores, de diálogos, pero con más dinamismo, ingenio y humor que la hacen menos densa y suma en atractivo. Una comedia Shakespereana, pero en la Buenos Aires actual y con jóvenes adultos contemporáneos, tan preocupados por el teatro como por las relaciones de pareja.

Siempre acompañado por sus actrices fetiche, como Agustina Muñoz y María Villar, Piñeiro logra en La Princesa de Francia una nueva creación que generará adeptos y detractores, pero que no pasa desapercibida.

calificacion_3

 

 

 

Double Happiness, de Ella Raidel (Austria, China, 2014 – Comp. Int.), por Emiliano Román

La multiplicación demográfica de China, más la invasión del capitalismo en los últimos veinte años exigieron varias respuestas arquitectónicas para enfrentar estas variables. La ciudad de Shenzhen creció a límites desmesurados. Un planeamiento que era inicialmente para dos millones de habitantes, cuando se aprobaba, había ya 4 cuatro millones de personas.

Esta solución viene de la mano, con la necesidad imperante de hacer negocios, y la oferta de consumo a los ciudadanos basada en un ideal de vida perfecto. Es así como intentan duplicar 1 a 1 una hermosa aldea Hallstatt, ubicada en los Alpes austríacos. El tema es que no solo copian la arquitectura, con idénticos edificios, monumentos y plazas, también la geografía: crean las montañas y el inmenso lago. Vendiendo propiedades vips a precios siderales.

El documental recorre, como se pensó, diseñó y construyó este proyecto, en un país donde ya tienen copias de zonas de París, Venecia y Londres. Excepto pocas personas, casi nadie se pregunta el daño que se le hace al medio ambiente modificando al cien por ciento la naturaleza, ni la pérdida cultural que esto puede llegar a acarrear. Uno de los entrevistados teme que este sea el primer paso para copiar ciudades completas, civilizaciones enteras.

Con varios recursos narrativos que incluyen entrevistas, musicales, diseños de computadoras, filmaciones en vivo, se transmite la fascinación de una sociedad por lo no propio, y la desesperación consumista luego de tantos años de limitaciones del sistema. Interesante para pensar, reflexionar y debatir hasta donde son los límites de un sistema globalizado basado en la lógica del mercado.

calificacion_3

 

 

 

No Somos Animales, de Alejandro Agresti (Argentina, 2013 – Panorama), por José Tripodero

No Somos Animales es una película maldita y le encanta serlo, Agresti y Cusack se divierten en un ego trip descarado sin reparos ni límites, tanto narrativos como formales. Cusack es Tony, una estrella de Hollywood convencido por su agente (Al Pacino) para involucrarse en un proyecto audiovisual confuso en Buenos Aires, al que se suman un músico (Paul Hipp) y un abogado (Kevin Morris). El propio Agresti aparece en pantalla como Patrick Pesto, un excéntrico director reacio a las formas tradicionales y más interesado en registrar un experimento quebrantador de fronteras, en la búsqueda de “revolucionar el lenguaje cinematográfico”.

No siempre la autoconciencia es una virtud pero, en este proyecto demorado por problemas de Agresti con el productor, aquí lo es sin dudas porque Cusack y Agresti hacen un barrido de temas que van desde discutir la figura de Eva Perón hasta la misión que acabó con la vida del terrorista Bin Laden, pasando por la mención de Onganía, la banda local Invisible, el Hollywood actual y el desencanto con la administración Obama (recordemos que esto se rodó en 2011). También son simpáticas las apariciones de Norman Briski, en la piel de un “experto” en historia que resulta ser un fascista, Lucila Sola en una suelta metafórica sobre la Argentina y el ¿cameo? de Eda Bustamante. ¿Comedia sociológica?, ¿Metadiscurso sobre todo y la nada?, ¿docuficción filosófica berreta? Sí, todo eso y contorneado por una retórica arbitraria entre una fotografía en blanco y negro y color, en un relato igual de caótico que salta temporalmente, que solo es notada por el grosor de la barba de los actores.

No Somos Animales transita entre mesas de bodegones porteños y lugares icónicos de la ciudad en la que los personajes se despachan con ligereza sobre cualquier cosa, de las que Agresti en ciertos pasajes no puede evitar ser pretensioso (la escena de Briski) ni misógino (los personajes femeninos no dicen nada interesante pero sí se desnudan). La nueva del director de El Acto En Cuestión (su otro film maldito), es caótica, terriblemente entretenida.

calificacion_4

 

 

 

Songs from the North, de Soon-Mi Yoo (Corea del Sur, 2014, Sección Comp. Int.), por E.R.

“¿Es Corea del Norte el país más aislado del mundo? ¿Es el país que no tiene amigos?” Se pregunta la realizadora en este documental que funciona como un diario de viaje pero que nos permite entrar y recorrer esa nación tan extraña e impenetrable. La utilización de imágenes de archivo, como filmaciones, entrevistas, números musicales, nos permite poder vislumbrar algo más de esta cultura paternalista.

Lo interesante es que la directora no toma partido, ni hace juicios a priori, solo se encarga de mostrar sus emociones en un trabajo intenso. Se ve a lo lejos, lo dogmática que es la sociedad norcoreana, influenciada por un verticalismo político e ideológico a través del gran aparato del estado que utiliza el cine, la música, la educación, la paranoia y la instalación del odio para adoctrinar a su población. Claro, también Estados Unidos con su política imperialista aporta lo suyo para que este país resista a todo tipo de invasión bélica y económica.

Una sociedad absolutamente paternalista encarnada en la figura de Kim-Jong il este líder de la nación, figura extravagante y narcisista que se impuso como un Dios, y produce veneración en todos los habitantes. También circula en todo el film la pregunta de la unificación con Corea del Sur, deseada por los norcoreanos pero rechazada por sus vecinos del sur. El ejemplo de Alemania produce temor en los altos mandos, que la parte capitalista se termine por devorar a la comunista y estos líderes sean condenados por la sociedad en su conjunto.

Una obra novedosa y oportuna, que puede parecer contradictoria pero es humana con todas las dicotomías que eso implica más si se trata de un tema tan conflictivo que lleva tantas décadas sin resolver.

calificacion_3

 

 

 

Wonderful World End, de Daigo Matsui (Japón, 2015 – Vanguardia y Género), por Guido Pellegrini

El título ya anuncia la ambigüedad de la película, que oscila entre lo maravilloso (“wonderful”) y la clausura de la felicidad (“end”), mientras que en el medio se debate una visión del mundo (“world”) que está a punto de estallar (“the end of the world”).

Shiori es una modelo y actriz japonesa que sueña con el estrellato, pero que debe conformarse con sus anónimos seguidores virtuales, con los cuales se comunica por Twitcam. Su representante apenas puede conseguirle un rol denigrante, como escenografía semidesnuda en un programa televisivo; y su novio es un bohemio director de teatro independiente, que no atrae demasiados espectadores con sus obras.

Un día, Shiori conoce a la joven Ayumi, una de sus fans, que se escapa de su hogar para encontrarse con su idolatrada. Las dos chicas se potencian y se sumergen en mares de cultura pop, imágenes kitsch, mensajes de textos, selfies, videos en línea y otras herramientas con las que construyen ficciones de sí mismas. Viven en un mundo íntimo, cerrado y frágil, y no bastan su entusiasmo y optimismo para salvarlo. Pero las protagonistas no ven nada más allá de sus ilusiones y expectativas.

El director Daigo Matsui, sin embargo, no las condena abiertamente sino que sostiene una postura ambivalente, porque aunque no deja de mostrarnos la superficialidad (en todo sentido) de las vidas multimediadas de Shiori y Ayumi, también señala lo que tienen de alegre y de utópico. Pero a veces la ambivalencia se torna en simple indecisión artística, y la sensación es que la película nunca se enfrenta a los mismos abismos que insinúa, como si no se tomara demasiado en serio ni la alegría ni la agonía de sus personajes.

calificacion_3

 

 

 

Sauerbruch Hutton Architekten, de Harun Farocki (Alemania, 2013 – Panorama), por Martín Chiavarino

Las estructuras conceptuales.

Sauerbruch Hutton Architekten es el último documental del recientemente fallecido director alemán, Harun Farocki, siempre crítico con el carácter ambiguo de la imagen y sus interpretaciones sociales.

En consecuencia con sus ideas, deudoras de la teoría crítica aplicadas al análisis de la imagen Farocki reflexionó teóricamente sobre el estatuto de la misma a través de sus distintos momentos, la producción, la distribución y la recepción. Algunos de estos textos que discuten con su producción cinematográfica se encuentran editados en Argentina en Desconfiar de las imágenes (Caja Negra, 2013) y son muy ilustrativos de los conceptos con los cuales el director contrasta e interroga a las imágenes a través de sus instituciones.

En este último proyecto, Farocki se adentró en el trabajo cotidiano de un estudio de arquitectura alemán fundado en 1989 para indagar en el abordaje y la manipulación de los materiales de distintos grupos de diseñadores y arquitectos trabajando en varios proyectos de la firma. A través de una visión de los distintos momentos del diseño, la licitación y la construcción, Farocki logra captar brillantemente los momentos culmines en que el hombre reflexiona sobre las posibilidades y la transformación de la materia desde un punto de vista dialectico que parte de una síntesis de la función y la estética.

La comparación entre los distintos proyectos y la estructura del estudio también funciona como un análisis sobre la construcción del poder a la vez que una búsqueda de soluciones a los problemas que presentan los distintos concursos y proyectos en los que el estudio se embarca. Tal vez este no sea el mejor documental de Farocki ni el más interesante desde el punto de vista sociológico y teórico, pero como toda su obra, Sauerbruch Hutton Architekten representa una nueva clase maestra de cómo abordar un proyecto y como cuestionar la imagen desde su propia lógica.

calificacion_5

 

 

 

Todo el Tiempo del Mundo, de Rosendo Ruiz (Argentina, 2015 – Comp. Arg.), por José Luis De Lorenzo

Tras la grandiosa De Caravana, film que se convirtió en uno de los representantes del nuevo cine cordobés, el director Rosendo Ruiz se vuelca a un relato minimalista sobre tres adolescentes que viajan para pasar un fin de semana atípico. Ya en los primeros minutos quedan delineadas las personalidades de los tres, con características bien marcadas y rasgos que irán acentuándose a lo largo del film. Entre ellos conviven la inocencia, algún destello de travesura y aventura a la vez. Todo el Tiempo del Mundo termina convirtiéndose en una especie de coming of age con rezagos de un Jules et Jim adolescente, en el que la sexualidad es apenas planteada a través de una salida nocturna o una escena que pasa casi inadvertida sobre la orientación sexual de uno de los tres. El film sirve como un escape a la cotidianeidad, tanto para personajes como para el espectador. Luego de cerrar herméticamente una pequeña historia, culmina un ciclo, los personajes vuelven a sus hogares y al igual que el espectador al abandonar la sala.

calificacion_3

 

 

 

Theory of Obscurity. A film about The Residents, de Don Hardy (Estados Unidos / Austria / Alemania / Holanda, 2015 – Música), por M.C.

El ojo de la vanguardia.

En el ámbito de la música popular es casi imposible encontrar casos de anonimato absoluto e independencia artística. En el caso de la banda estadounidense The Residents debemos añadir una cierta masividad global de la mano de un crecimiento exponencial a través de la experimentación multimedia en el auge del CD Rom hasta su transformación en banda de culto, seguida atentamente por ejemplo, por Matt Groening, el creador de The Simpsons, quien reconoce cierta influencia de los rasgos gestálticos y iconográficos de The Residents en su obra.

El documental de Don Hardy indaga en la historia de la banda a través de entrevistas a los integrantes de la Cryptic Society, un grupo creado para manejar las finanzas, la administración y el marketing de The Residents, a la vez que busca en otras bandas como Devo o Primus indicios de la influencia en estilos similares que tuvieron periodos de experimentación o que directamente retomaron ciertos temas de la banda de letras surrealistas norteamericana, a la vez que mira hacía el pasado escarbando en las inspiraciones artísticas de la banda, que van desde Artaud hasta la psicodelia, tamizando todo a través de un espíritu experimental de estilo vanguardista deudor del teatro de Alfred Jarry, los dadaístas, el surrealismo y el cine de Georges Méliés.

Al investigar en los orígenes de una banda sin origen, Theory of Obscurity es un documental que no solo puede ofrecer indicios de la historia de una banda que se dedicó a deconstruir elementos de la cultura popular como el primer LP de la banda, Meet the Residents, una reelaboración experimental del disco de The Beatles, With the Beatles, sino que introduce una dosis de caos conceptual sobre nuestras vidas a través de sus irreverentes y festivos shows.

La teoría de la oscuridad no es solo un film sobre The Residents sino una historia de las posibilidades de la experimentación musical, teatral y multimedia de los últimos cuarenta años, que es parte de una tradición artística más vasta que tiene a los situacionistas y a muchos otros grupos antes mencionados como predecesores. Desde los fracasos de las giras a principios de los ochenta hasta la llegada de sus videos al Museo de Arte Moderno de Nueva York y la compra por parte del mismo museo de The Ultimate box set, una heladera que contiene todo el material oficial de la banda, en 2014, con material nunca antes reeditado de las primeras épocas de fines de los sesenta y principios de los setenta, la película nos introduce en un mundo que propone un salto consciente al intempestivo abismo de un arte tan desenfadado como alegre que lleva hasta los limites las posibilidades y las contradicciones de los instrumentos y las artes en la actualidad.

calificacion_5

 

 

 

La Sombra, de Javier Olivera (Argentina, 2015 – Comp. Arg.), por J.L.D.L.

Como hijo del cineasta Héctor Olivera (La Patagonia Rebelde), Javier tiene un par de dilemas. Primeramente, con su ser, su legado, su vocación y sobre el peso de la figura de su padre, aquí ejemplificada como una sombra. La Sombra funciona como un ejercicio autoconsciente, una especie de catarsis con voz en off donde Olivera Jr. toma como eje la construcción edilicia a cargo de su padre que, está a punto de ser destruida. La metáfora sirve para relacionar a modo de comparación grosera, el apogeo y caída tanto de la carrera cinematográfica del padre como de la productora Aries Cinematográfica, fundada por Héctor Olivera y Fernando Ayala. A lo largo del documental autobiográfico pueden verse fotografías y videos en Super 8 de las fiestas que aglomeraban a gran parte de la farándula de los 70s, menciones a la persecución política a gran parte de estos comensales y en reiteradas ocasiones la añoranza de Javier sobre su infancia, sus primeros trabajos junto a su padre, en modo constante de video familiar. Algunos comentarios en off resultan ridículos en contraste con el desarrollo del film, meramente personales del director, quien constantemente brinda una sensación de vació y búsqueda de un camino, como si la figura de su padre y mandato lo hubiese opacado.

calificacion_2

 

 

 

Sueñan los Androides, de Ion de Sosa (España / Alemania, 2014 – Nocturna), por M.C.

Animales en peligro de extinción.

Al igual que en su anterior opus, El Futuro (2013), Ion de Sosa construye en Sueñan los Androides un futuro distópico esta vez basado en algunos temas de la novela ¿sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick. Con una parsimonia y una sobriedad excesiva el director lleva la película hacía un vacío de sentido que simboliza la imposibilidad de representar realmente una sociedad del futuro.

Casi sin presupuesto, De Sosa filma con su parca estética en edificios vacíos en construcción simulando el abandono de las ciudades contaminadas de Dick y mezcla a los humanos y a los indistinguibles androides cazados por un hombre al que se le enfermó su mascota ovina en un mundo que parece agotado pero iluminado por un neón incandescente bastante parecido al del presente.

Haciendo hincapié en la extinción de los animales y su carácter de rarezas coleccionadas por millonarios y en la del detective que persigue humanoides fugados de las colonias espaciales hacía la tierra, Sueñan los androides olvida la mayor parte de la metafórica novela de Dick para enfrentarse con un mundo en que la vida de un animal vale más que la de un androide. De alguna manera el futuro es igual al pasado, o ligeramente distinto, pero la ciencia ficción merece algo más substancial y poético.

calificacion_1

 

 

 

Noche de Perros, de Ignacio Sesma (Argentina, 2015 – Panorama), por J.L.D.L.

Hay un grave problema con Noche de Perros: es un film efectivamente divertido y bienintencionado que es muy posible que funcione en una cartelera cinematográfica pero que es netamente vulgar en muchos aspectos. Dos amigos, uno abogado y otro sereno en un estacionamiento de automóviles, salen de juerga en uno de los vehículos aparcados en el establecimiento. Les roban el auto, llaman a un tercero ante la desesperación y se les encomienda una misión para poder dar vuelta la situación en la que se vieron envueltos. En fin, una noche inolvidable y de perros, ya que hay perros involucrados también. Como resultado, el film brinda una historia efectivamente vendible en pocas oraciones. Una promesa de diversión garantizada que de hecho así mismo resulta. Delivery de lo que vende. Oda a la amistad, a las situaciones extremas en que nos vemos envueltos cuando realizamos algo fuera de lo debido o fuera de lo “normalmente” establecido. Si bien los protagónicos están muy bien, es una pena que desaproveche en pantalla la labor de una gran actriz como es Guadalupe Docampo.

calificacion_2

 

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© A SALA LLENA.