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16.09.13
13° Festival de Cine Alemán

13° Festival de Cine Alemán – Crítica – Caída Libre

Caída Libre (Freier Fallr, Alemania 2013)

Dirección:
Stephan Lacant
Guión:
Stephan Lacant, Karsten Dahlem Elenco: Hanno Koffler, Max
Riemelt, Katharina Schülter
Producción: Christoph Holthof,
Daniel Reich
Duración:
100 minutos

Secreto en la
brigada.

Abordar el tema de la diversidad sexual en ámbitos tan
heteronormativos siempre puede llegar a ser una mirada interesante que genera
mucha curiosidad. En esta oportunidad presenciamos un relato donde la pasión
entre dos hombres fluye nada más y nada menos que en un destacamento policial,
donde la homosexualidad no solo parece estar reprimida, sino que es
desestimada, ni tenida en cuenta como algo que puedan sentir sus agentes.

Marc (Hanno Koffler), es un policía que vive un aparente feliz
matrimonio con Bettina (Katharina Schülter), quienes se acaban de mudar de casa
y están a punto de ser padres. Él entabla vínculo, un tanto frío, con un nuevo
compañero, Kay (Max Riemelt), de a poco las distancias va perdiendo espacio y
lo que insinúa un coqueteo masculino que sublima cierto deseo sexual, da lugar
a un desborde libidinal que desestructura la vida armada en una maqueta de
Marc.

El erotismo y la pasión se vuelven irrefrenables, lo prohibido es
irreprimible, la confusión comienza a doler, la culpa y el deseo entran en
pugna librando una batalla en el cuerpo y psiquismo de Marc.

El triángulo amoroso va desencadenado situaciones melodramáticas
que convierten la estructura narrativa en un laberinto con una aparente sin
salida. La tensión se respira, se siente y se apodera de los personajes y
espectadores.

Su director logra un relato que permite desplegar al máximo los
conflictos emocionales que atraviesan los tres personajes. Marx no es el único
que la pasa mal en este nuevo despertar sexual, Kay y Bettina también sufren y
mucho, el dolor es el denominador común del trío. Pero el director tampoco los
castiga, sino que esto es producto del placer que experimentan Marc y Kay en
cada encuentro amoroso, y de la flamante y feliz paternidad del matrimonio.

Esto es posible gracias a la notable composición actoral de sus
intérpretes protagonistas, quienes logran encarnan con gran ductilidad los
avatares imprevistos de la vida amorosa humana. El entorno también juega un
papel determinante, familia, amigos y compañeros, influyen, demandan y
sancionan desde una moralidad represora de la pulsión humana.

Con gran soltura Lacant evita caer en sentimentalismos y
estereotipos tan tentadores a la hora de contar historias de este estilo. La
tragedia parece inevitable ante tanta asfixia psíquica, pero el director sabe
emplear un buen pulso narrativo para sorprendernos en como se van
desencadenando los hechos.

Caída libre, es una obra honesta y ética que no juzga, ni ofrece
moralejas ni mensajes, solo cuenta como a veces la sexualidad irrumpe en la
vida, desde el lugar menos pensado para desarmar el ideal social impuesto. Y
cuando el deseo habla, hay que escucharlo.


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