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16.09.13
13° Festival de Cine Alemán

13° Festival de Cine Alemán – Crítica – Rupturas por Encargo

Rupturas por Encargo (Schlussmacher, Alemania, 2013)

Dirección:
Matthias
Schweighöfer.
Guión: Doron
Wisotzky.
Elenco: Matthias
Schweighöfer, Milan Peschel, Nadja Uhl, Catherine De Leán, Heiner Lauterbach.
Producción: Marco Beckmann, Matthias Schweighöfer, Daan Maag,
Cornel Schäfer.
Duración: 110 minutos.

Mil motivos para
desenamorarse

El cine alemán también tiene espacio para producir comedias
lights, entretenidas y populares. De hecho, Rupturas por encargo, es uno de los films más taquilleros en lo que
va del año en ese país.

Es que no solo está dirigida, producida y protagonizada por una
estrella de la filmografía germana actual,
Matthias
Schweighöfer
(Friendship, El Barón Rojo),
sino que aborda la temática amorosa, pero desde el lado de su fracaso más temido:
la ruptura. Lo cual convoca la identificación de gran parte del público que
muchas veces ha pasado una situación similar.

Paul (Matthias Schweighöfer), es un exitoso joven
que se dedica a ayudar a personas a romper sus relaciones amorosas, que por
algún motivo no se animan a hacerlo ellos mismos. Le faltan 11 trabajos para
llegar a las mil rupturas, lo cual le garantizaría acceder al codiciado lugar
de socio en la empresa.

El comienzo es absolutamente agradable, como
lo son casi todas las buenas comedias románticas. Situaciones muy divertidas
que sacan el jugo máximo a la neurosis humana y hace que cause mucha gracia
aquello que produce tanto dolor o angustia cuando se la está padeciendo en la
vida real.

A Paul se le va a complicar el asunto cuando se
le encarga la ruptura de la hija de un jefe. Toto, el novio abandonado es un
personaje demasiado torpe, inseguro, desamparado, querible pero irritable a la
vez, interpretado magistralmente por Milan Peschel. Paul no se lo puede sacar
de encima, y se une a él en esa semana que tiene que concretar las 11 rupturas
faltantes. Toto mete a Paul en un lío tras otro, y complica la posibilidad de
alcanzar el objetivo.

Es en ese punto donde la película toma la
forma de road movie, con la modalidad de comedia de aventuras. Esta pareja tan
dispar vive montones de escenas disparatadas, con gran plus adrenalina, que son
sumamente ocurrentes, como lo es esa secuencia que tienen que seducir a
Gabriela, una muchacha obesa que mete miedo, para que su esposo la pesqué in
fraganti y así no perder nada en el divorcio.

Matthias Schweighöfer logra una producción
muy entretenida, ágil y simpática gracias al notable y dinámico trabajo de
montaje, los hermosos planos de la encantadora Berlín,  la interpretación actoral de su pareja protagonista
y una muy buena y seductora banda sonora, que cuenta con lindas canciones pop y
electrónicas, incluidos grandes clásicos de la música disco como Love is in the
air de John Paul Young y Daddy Cool de los gloriosos Boney M.

El problema surge cuando retoma el
romanticismo en el desenlace, el cliché se apodera del guión, y se transforma
en una comedia romántica bastante empalagosa y previsible que pierde la
frescura de los minutos anteriores.

De todos modos, el film se disfruta en casi
toda su totalidad y deja la sensación muy agradable que no solo en Hollywood se
pueden hacer buenas comedias románticas con prominente nivel de producción y de
alcance universal.


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