16.04.13
Criticas BAFICI 2013

Exit Elena

Exit Elena, de Nathan Silver

Enfermera recién
recibida busca trabajo cama adentro. La respuesta llega aunque nunca somos
testigos. Elena comienza a trabajar en una casa conformada por mujer, esposo y
la madre de éste (la persona que debe cuidar). Típico hogar estadounidense, un
poco corrido hacia el lado de la exasperación, histeria y discusiones
constantes, lo cual le da un clima bastante tenso. Al principio, la relación
profesional es admirable: Elena cuida a Florence, la lleva a pasear, le da de comer,
no la deja nunca sola. Pero mientras transcurren las semanas, Elena comienza a
ser absorbida por la familia -que nunca tuvo- que la cuida como a una hija -que
nunca tuvieron-.

Hay algo interesante
en Exit Elena: las voces. Pocas películas recientes han establecido tan
bien el registro sonoro a partir de lo que dicen los personajes. En realidad,
no sólo a partir de lo que dicen, sino cómo lo hacen, podemos adivinar sus
personalidades: la tosudez de la madre, el cansancio del padre, la ansiedad del
hijo, y la timidez de Elena. Estas voces no están artificialmente compuestas,
sino que surgen de la realidad: en esta película actúan la madre del director,
un amigo del padre y su ex novia. 

Nathan Silver,
guionista-director-actor unifica los elementos y el clima del cine
independiente americano con la mirada precisa sobre lo que transmiten los
personajes. La cámara de Silver se encuentra siempre ahí, mostrando el deseo,
el entusiasmo pero también la desilusión y el desencanto de todos estos
protagonistas, seres que buscan cariño y no estar solos en el mundo. Lo hacen
sin decirlo, sólo mostrando pequeñas y sentidas acciones. Exit Elena es
un film sobre el miedo a estar solo, la necesidad de la compañía pero también
acerca de la urgencia de mirar siempre hacia adelante.


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