16.04.13
Criticas BAFICI 2013

La Playa del Amor

La
Playa del Amor
, de Adolfo Aristarain

Aristarain es amante del cine. No puede dejarlo, y por
eso filma La Playa del Amor. Encargo si; grasa, si; Cacho Castaña, si.
¡Qué placer! Camp argento, para sentarse en la butaca y disfrutar plenamente de
varias cosas: 1) su absurda trama (no tanto en realidad, si se piensa que el
rechazo al matrimonio deviene siempre en su inevitabilidad); 2) los peinados de
Cacho y Darín (y los shorts de playa y las bikinis de Mónica Gonzaga,
obviamente) y 3) las canciones de Camilo Sesto, Rocío Durcal, Judy Cheeks y
Katunga. A propósito de las canciones, son esas que nos obligan a pensar -luego
de un rato- que estamos moviendo los pies sin darnos cuenta.

Hay algo emocionante, triste, conmovedor y alegre en
todo esto. Aristarain es un aventurero del cine, un Indiana Jones que se libera
del peligro de estos proyectos (hay que sumar La Discoteca del Amor) y
sale ileso, triunfante. Si esto no es amor por la aventura de dirigir, que
alguien me lo explique. Pero muchas veces (o siempre, seamos sinceros), el amor
duele. Y se puede vislumbrar que en vez de estar haciendo la efectiva,
simpática, grasa La Playa del Amor, podría estar adelantando la
brillantez de Tiempo de Revancha. Su obra maestra llegaría un año
después, lo cual la espera no es tan grave. Por el momento, la esperamos -con
falsa soberbia porque en el fondo nos encantan- escuchando las canciones que
alegran esta película.


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