12.04.13
Criticas BAFICI 2013

P3ND3JO5

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P3ND3JO5, de Raúl Perrone

Raúl Perrone es el cineasta argentino más independiente… y también el más prolífico. Sus retratos de la juventud del conurbano ya son clásicos de culto, más allá de los amores y odios que suelen generar.

P3ND3JO5 sigue en esa línea temática, pero con un importante, ambicioso y sorprendente cambio estético que la diferencia de sus films anteriores: filmada en blanco y negro, en formato 4:3, sin diálogos, en clave de cine mudo, incluyendo intertítulos… y además, en palabras de director, se trata de una cumbiópera, ya que tiene la forma de una ópera de tres actos y una coda, musicalizada con una muy interesante y funcional mezcla de cumbia y dub.

La historia nos presenta a unos jóvenes antihéroes dignos del director, que van sin rumbo por la vida mientras practican skate y se involucran en asuntos muy oscuros, con consecuencias trágicas.

Una vez más, Perrone dirige a no-actores, lo que contribuye a la frescura de las “actuaciones”. También aparece el conductor de radio Cabito Masa Alcantara, pero en un rol que no resulta invasivo con su sola presencia; está integrado al resto de la película. Pero esta vez, además, Perrone hace gala de recursos más cinematográficos: travellings, fotografía potenciando el dramatismo de ciertas escenas… Prioriza la imagen por sobre el diálogo (de hecho, los intertítulos son pocos y sólo aparecen el momentos cruciales), y logra imágenes muy potentes.

P3ND3JO5 es la película número treinta de Raúl Perrone, y la prueba de que el director de Ituzaingó no pretende quedarse en el molde. Está dispuesto a experimentar, a correr riesgos. Sin dudas, la nueva etapa de una carrera que nunca se detiene.

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orta@asalallenaonline.com.ar

Una singular mezcla de neorrealismo, con poesía operística, tragedia griega y altas cuotas de misticismo, define la última y más ambiciosa obra del cineasta independiente, Raúl Perrone. Es que P3ND3JO5, es todo eso y mucho más. Estrenada en la Competencia Argentina del BAFICI 2013, la película aborda la adolescencia desde su raíz semántica: adolecer. Esa etapa de la vida donde las pulsiones fluyen a borbotones y en cada vivencia se juega la misma vida.

Hipnóticamente melancólico, este extenso largometraje se divide en tres actos y una coda, filmado en blanco y negro, con formato 4:3, hace que sea imprescindible verlo sí o sí en una sala de cine. Porque Perrone hace uso del lenguaje cinematográfico con una admirable variedad de recursos, que apuntan a volver a la raíz misma del cine. Es una película muda con algunos intertítulos y en otros momentos los diálogos los debe inferir el espectador. Pero esto que puede hacerlo pesado y denso, es lo más atrapante del largometraje. Narrativamente es notable como el director logra que en un filme de estas características, la tensión hipnótica vaya incrementando a medida que nos internalizamos en la vida y conflictos de estos pibes.

El cielo nublado de Ituzaingó se hace presente a manera presagio de los futuros desenlaces, las miradas melancólicas se roban las cámaras, los notables y bellos travellings nos llevan a recorrer las calles del conurbado bonaerense, como esa secuencia hermosa cuando el personaje del primer acto, marcha con su skate y la cámara se adelanta al ritmo de cumbia electrónica con aires nostálgicos. El buen uso del rallenti brinda mayor ímpetu en los momentos más dramáticos, y en varias oportunidades las figuras de los personajes aparecen desdobladas entre su deseo y frustración.

Pero lejos, lo mejor de la obra es la banda sonora, mayoritariamente extradiegética; Perrone combina a la perfección cumbia electrónica con base melodiosa, con música clásica que la convierte en un drama operístico de altísima intensidad.  La música se torna en protagonista de la trama, es conmovedora por momentos, en otros mueve nuestros pies deseosos por bailar. Sin dudas unos de los mejores soundtrack que nos ha dado el cine en los últimos años.

Otro punto interesante son las interpretaciones, llevadas a cabo por jóvenes no profesionales, le dan ese aspecto neorrealista a la historia, desprovista de todo vicio que puede llegar a tener un actor más experimentado.

La debilidad del film, puede llegar a ser su larga duración, más de dos horas y media, si bien no aburre en ningún momento, en la última media hora, puede llegar a abrumar un poco y la coda ya no se disfruta tanto como los tres primeros actos. De todos modos, es un dato menor ante tanto placer escópico y auditivo que nos ofrece la película.

P3ND3JO5 es uno de los proyectos más arriesgados, originales, y sublimes que ha dado nuestro cine independiente. Una obra que nos conmueve, interpela, y remite a nuestras propias vivencias adolescentes, cuando un objeto, una pasión o un amor, valía más que nuestra propia vida.

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Por Emiliano Román

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