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24.09.13
61° Festival de San Sebastián

61° Festival de San Sebastián – Jornada N°4: Gravity / Canibal

Cobertura exclusiva desde
San Sebastián por Paulina Dominguez

Una de las películas
con más expectativa de esta edición del Festival era Gravity, aunque sospecho (y admito) algún prejuicio también y falsa
predicción de encontrarnos con la espectacularidad de los grandes estudios, el
carisma y cara bonita de George Clooney (Matt) y convocatoria de Sandra Bullock
(Ryan) pero sin mucho más que eso. Si era así, los Cuarón nos han
cerrado la boca a muchos espectadores.

Gravity
 generó ovación en el público luego de 90
minutos de tensión absoluta. Es una propuesta con todo lo fabuloso que pueden
dar al cine las grandes producciones de Estados Unidos, sumado al contenido y
el trasfondo que le imprimieron los guionistas. “Es la historia de una mujer
que está a la deriva y va hacia el vacío”, indicó Alfonso Cuarón, guionista y
director, en la rueda de prensa realizada luego de la película. No pudo haberlo
definido mejor, claro es el autor.

La doctora Ryan es
enviada al espacio por primera vez, es una brillante ingeniera especializada en
medicina. Ella, Matt y un tercer astronauta se encuentran reparando el sistema
de comunicaciones cuando una lluvia de porciones de satélites perdidos
desencadena el desastre, destruye el transbordador y Ryan queda flotando a la
deriva en el espacio dando vueltas sobre su eje, en crisis y desestabilizada.
Allí comienza el viaje emocional del personaje de Sandra Bullock, ayudada por
el personaje de Clooney que hace a las veces de facilitador. El desarrollo de
Ryan es intenso, introspectivo pero al mismo tiempo sumamente claro para. Es un
viaje que podría haber sucedido en cualquier otro sitio, pero sucedió en el
espacio, esa decisión le dio acción, le dio suspenso, intriga y un toque diferenciador
de las clásicas películas de este tipo, donde las historias suelen estar
reducidas a la mínima profundidad dramática. El co-guionista, Jonas Cuarón
explicó que con este film buscaron “un viaje de 90 minutos adrenalínicos, pero
que esa adrenalina no quitara que se hable de temas”, y Alfonso agregó que “esa
adrenalina fuera un vehículo para hablar de esos temas”.

Gravity
nos
acerca al dramatismo y al horror desde múltiples puntos de vista, hay planos
larguísimos que otorgan realismo, por momentos la cámara se mete dentro del
traje de astronauta y luego la cámara está “flotando con el astronauta y el
público se convierte en uno más”, así explicó Alfonso.

Además este film está
colmado de símbolos e imágenes que fueron cuidadosa y perfectamente introducidos
y que resultan muy claros  y necesarios. “Siempre
tuvimos muy claro que era la historia de cómo un personaje a través de
confrontar adversidades renacía a partir de incorporar un nuevo conocimiento”,
explica el director.  En el momento que
(Ryan) entra a la estación espacial es el momento en el que se despoja de su
piel vieja.” Está el renacer de Ryan, cuando “recupera el aire” literal y
metafóricamente, cuando se incorpora por primera vez lo hará como lo hizo la
humanidad entera: “cuando intenta incorporarse (Ryan) lo hace como los primeros
animales, arrastrándose, después se pone en sus cuatro extremidades, luego se
levanta encorvada, hasta que se erecta”, comenta Alfonso Cuarón.

Sobre Sandra Bullock,
el director asegura: “Yo no tengo por qué vender a Sandra, la gente puede verla
en la película (…) es impresionante la disciplina, la precisión y la capacidad
de abstracción de Sandra”.

Los efectos
especiales deberían ser un capítulo aparte. El 3D está muy logrado y la
pantalla se convierte en una ventana al espacio, otro condimento que colabora
al realismo del viaje. Es un aspecto de la película que llevó a los creadores a
aprender de nuevo, a investigar, informarse, asistirse y no dejar de crear. La
espectacularidad de las imágenes y los paisajes que se pueden ver no hacen más
que sumar y seguir sumando a esta gran propuesta.

Como dijeron padre e hijo, creadores de este fantástico libro, la película “es casi un viaje
metafórico” que pone los pelos de punta y que, a mi entender, si duraba unos
cuantos minutos más yo también me quedaba sin oxígeno.

Caníbal  es una película de Manuel Martín Cuenca,
director español, está situada en Granada, Andalucía y habla sobre Carlos, un
sastre famoso en su ciudad que mantiene una especie de vida paralela; el mata
mujeres para comérselas, es su necesidad, lo hace y su conciencia está limpia,
guarda la carne fresca en le heladera, como recién comprada y vuelve a trabajar
a la sastrería.

Cuenca ha creado una historia perversa que podría dar a luz a una película
terrible o ridícula. Pero de la mano de Alejandro de la Iglesia (Carlos) y
Olimpia Melinte (Alexandra y Nina) contruye una película de horror sobre una
persona desquiciada que vive en las sombras, entre nosotros. Mientras él se
alimenta de carne joven, todo en Granada y el mundo, sigue funcionando. Manuel
Martín Cuenca explicó en conferencia de prensa: “Nos interesaba expresar esa
presencia del mal en estado puro y al mismo tiempo siendo una cosa que nos
podría pasar”

Es una película oscura, cruel y brutal, donde las peores cosas suceden sin
anestesia. En una atmósfera casi atemporal, colmada de olores y de sonidos.
Todo es calma y detrás está el demonio que Cuenca construyó en la piel de
Antonio de la Torre quien admitió que es uno de los personajes más difíciles de
su vida, pero agregó: “Soy un apasionado de la vida, de mi profesión y con esa
pasión hice este personaje (…) tomé al personaje desde lo concreto, buscar y
entender el deseo del personaje y su dificultad fue la clave para contar la
historia”.

Caníbal pasa por el interior de
los actores. “menos es más”, dice de la Torre que era la indicación permanente
del director. Y así es que logró que esos ojos expresen tanto o nada según
corresponda. Manuel agradeció a Olimpia por su interpretación y dijo en
referencia a la escena donde se revela la verdad: “Ves todo en los ojos de
Olimpia, en ese momento del silencio, gracias Olimpia”. Ese momento donde
solamente hay verdad y silencio. Esas verdad del enamorado que se desnuda, que
confiesa su pasado y su debilidad. Al respecto, la multifacética actriz confesó
que interpretar “es solamente vivir (…) en toda la película lo vivimos con toda
nuestra alma y como si pasara en ese segundo”

Ambos actores coincidieron sobre el trabajo de Manolo, como llaman cariñosamente al director, Olimpia dijo que es
“un grande” y Antonio señaló que “es uno de los mejores directores de España,
probablemente de Europa”

En la película hay otros protagonistas y son el paisaje, la iluminación, la
ciudad y la religión. La iluminación colabora hacia lo tenebroso, tiende a lo
fotográfico artístico incluso a la pintura. Los paisajes que hacen de contexto,
las rutas, el mar, las montañas son asombrosos, se viaja con ellos a donde
vayan. En cuanto a la ciudad y la religión el director comentó que están ahí y
le dan alma a la película. Además entiende que “el cristianismo bien o mal está
ahí en nuestra educación” y como es parte de la historia tampoco se puede
resignar de ella. Además este aspecto le da a la narración la valiosa
contradicción de los elementos presentes. Cuenca indicó: “Habla de lo mismo que
habla la película: del perdón, del sacrificio, de la sangre, del amor al
prójimo, de la redención…o no.”

Caníbal es un film cruel y
verdadero, valioso por donde se lo mire. Otra sensación de la edición número 61
del Festival de Cine de San Sebastián.

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