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15.05.14
67º Festival de Cannes

67º Festival de Cannes – Día 1

Miércoles 14 de mayo.

Bonjour. Es lo primero que se escucha en las calles, en los negocios y, por supuesto, en las (impresionantes) salas de cine.

Por quinto año consecutivo, A Sala Llena está cubriendo el Festival de Cannes. Un evento cinematográfico que, en su 67ª edición, sigue dejando en claro por qué es el más importante del mundo. Como ya es su marca registrada, permite conocer los films más importantes de la temporada, quienes vienen acompañados por sus realizadores y, sobre todo, por las estrellas.

Como si dicha premisa fuera tenida en cuenta más que nunca, la película de apertura combina lo más grandioso del Hollywood clásico y el más refinado sabor francés: Grace de Mónaco, en donde Nicole Kidman encarna a una Grace Kelly convertida en princesa, lejos de las claquetas y cerca de los banquetes propios de la monarquía europea. Las reacciones del público fueron dispares, pero quedó claro que no pasó desapercibida. Luego de la proyección, conferencia de prensa del equipo, incluyendo a Kidman, el director Olivier Dahan, Tim Roth y Paz Vega. Entre otras cosas, Kidman habló de cómo fue su caracterización de un ícono cultural y Dahan manifestó el placer de haber trabajado con la protagonista de films como Moulin Rouge y Los Otros.

Minutos más tarde se llevó a cabo la conferencia del jurado de la sección oficial. Ante un salón repleto de periodistas, respondieron preguntas los actores Carole Bouquet, Willem Dafoe, Jeon Do-yeon, Gael García Bernal y Leila Hatami, y los directores Jane Campion (presidenta), Sofia Coppola, Jia Zhangke y Nicolas Winding Refn. Un momento en el que figuras de la talla de Dafoe expresaron su placer de tener la responsabilidad de ver películas, más allá de que les toque juzgarlas.

Cannes arrancó una vez más, y con una energía que no se detendrá hasta el 25 de este mes. Se vienen días de puro cine, puro glamour, pura maravilla.

 

Grace de Monaco, de Olivier Dahan (Grace of Monaco, Estados Unidos/Francia/Italia/Bélgica – Apertura)

Logró lo que muchas desean: ser una estrella de Hollywood y una princesa. Pero para acceder a la realeza de Mónaco, Grace Kelly (Nicole Kidman) debió renunciar a su trabajo para maestros como Alfred Hitchcock, quien la dirigió en obras maestras como La Llamada Fatal, La Ventana Indiscreta y Para Atrapar al Ladrón.

Justamente la película comienza en 1961, cuando la ahora retirada actriz es tentada por Hitchcock (Roger Ashton-Griffiths) para volver al cine como personaje principal de Marnie, la Ladrona, su próximo proyecto. Grace evaluará la propuesta, al mismo tiempo que empieza a cuestionarse su papel en la monarquía europea, donde el protocolo y la aspereza real la alejan de sus seres queridos y se vuelven cada vez más asfixiantes y hasta peligrosos.

Además de ser un biopic sobre una época concreta en la vida de la protagonista, la película también tiene elementos de thriller político, ya que se adentra en los asuntos del Príncipe Raniero (Tim Roth) y figuras de la política francesa en lo referente a la guerra de ese país con Argelia. El director Olivier Dahan –también responsable de la premiada La Vie en Rose– logra diferenciar los dos tonos gracias a un espectacular trabajo de fotografía y arte (colorido y luminoso en las secuencias con Grace, denso y climático durante las escenas de discusiones). De todas maneras, no le alcanza para que la película sea algo más que una notable puesta en escena, propia de una propaganda de perfumes, pero sin mucha alma. Como corresponde, los guiños cinéfilos harán las delicias de los entendidos.

Los primeros minutos resulta imposible dejar de pensar que quien está en pantalla es Nicole Kidman, pero el trabajo de la actriz australiana, más el trabajo der Dahan (abundan planos de los ojos y de los labios, donde se concentra el trabajo más emotivo) nos hacen creer que de verdad se trata de Grace Kelly. Igual de sobresalientes son las caracterizaciones de Tim Roth interpretando a Raniero y Paz Vega en el rol de María Callas. También se destacan Frank Langella haciendo del sacerdote y amigo cercano de Grace, Parker Posey y Derek Jacobi.

A Grace de Mónaco no la alcanza para ser una obra maestra, pero tampoco merece el averno. Además, recuerda que si uno pretende llegar a ser una persona famosa, en el cine o en la realeza, puede suceder… aunque el precio no siempre es el mejor.

 

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