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02.05.21
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FICIC 2021 | El piso del viento, por Luis Zas

La vida no es más que una sombra en marcha; un mal actor que se pavonea y se agita una hora en el escenario y después no vuelve a saberse de él: es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada.

Macbeth W. Shakespeare

Tres interpretaciones para un film

En El piso del viento, que cierra esta versión del FICIC 2021,  Fontán y Peirano nos proponen un film donde los relatos se estructuran al interior de una casa en algún lugar de la ciudad.

El cine de Gustavo Salvador Fontán siempre encontró su narrativa en las derivas de la literatura, no para copiar, no para trasponer sino para homologar los procedimientos literarios al interior del lenguaje cinematográfico. Sobre la base de la vinculación artística con la escritora Gloria Peirano el cine de ambos se transformó en un ejercicio poético comunitario, un artefacto muy parecido a una cebolla semiótica con varias capas de sentido, un Aleph de imágenes y discursos que tratan de conmover el lenguaje audiovisual.

1 – ¿Es esto el Purgatorio?

Distintas personas llegan a ese piso lleno de luz y desprovisto de cualquier mueble, allí primero se los interroga sobre qué reflexiones o sentimientos le generan la casa y después como en una hoja en blanco van incluyendo sus vivencias, sus reflexiones, sus maneras de habitar el mundo. En todo momento la casa, que estalla en un blanco vaporoso, crudo y desenfocado, parece ser el pasaje a otra vida, a otro estadío, como si los que interrogan a los personajes (Peirano en off) fueran fantasmas que les permitieran no ya el acceso al paraíso sino al mundo de los propios sueños (Allí recordé esa hermosa película japonesa de Hirokazu Kore-eda, After Life).

2- Una guía útil para habitar casas y no ser atrapado por fantasmas en el intento

En todo momento las personas indican cómo habitarían esa casa, dónde pondrían la cama, las plantas, los muebles, etc. Un invitado dice que los que habitan las casas hacen a la casa singular. Una casa vacía invita al llenado, dice otra. Si una casa deshabitada no se habita, puede que los fantasmas lo hagan por ti.

No es de cosas que se llena una casa sino de experiencias, de anécdotas; una casa siempre es el refugio, el recuerdo del paraíso infantil, con todas sus caricias y sus olores. Una metáfora en clave Zen de nuestro aislamiento pandémico.

3- Una cápsula espacio / temporal

Peirano indica que “el viento azota los límites del sueño” como si la poesía pudiera convertir esta realidad material en un sueño, en una cápsula de tiempo y espacio, con personas que al dejar su calzado abandonan su mundana identidad para introducirse en una experiencia inmersiva hacia su propios recuerdos y vivencias.

Algo de la casa (con Periano como gurú y Fontán registrando todo) interpela al que llega; esas vidas parecen quedar en suspenso para acceder a sus sueños durante un tiempo indeterminado (solo el montajista pareciera conocer el tiempo original). En la casa el tiempo es otra cosa y el espacio se vuelve luz (una utopía de cineasta).

El piso del viento es como una experiencia metafísica no religiosa. Una forma de modelar el tiempo y el espacio como si fueran un material ingrávido, una única y definitiva substancia. Todo enmarcado con el rudo sonido del viento, que como mantra,  encuadra toda la experiencia del espectador.

Manifiesto a modo de epílogo

“Todos deberíamos lanzarnos a la calle fuera del perímetro que armamos”, dice Peirano siempre en off. Final político al mejor estilo griego, la polis no es la suma de refugios, no es la suma de interiores, la polis es todo lo que hacemos de ella para habitarla.

Quizás (y solo quizás) si pudiéramos construir ese ecosistema político-social, las casas, nuestras casas, serían un lugar de paso, un puente de tiempo y espacio entre donde estamos y donde iremos, un lugar común a uno comunal.

El mundo todo, un hogar sin dueños.

 

 

© Luis Alberto Zas, 2021 | @zasito

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

(Argentina, 2021)

Guion y dirección: Gloria Peirano, Gustavo Fontán. Elenco: Jaime Arrambide, Lucía Dorin, Gonzalo Arbutti, Lázaro Mareco, Lucía Mondino, Lorena Astudillo, Diana Bellessi, Liria Evangelista, Malena Fabris, Lara Bernasconi.

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