Festivales

09.10.21
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#NYFF59 | El gran movimiento, por Eduardo Elechiguerra

Un plano general de La Paz abre El gran movimiento y el sutil zoom in de esta imagen en 16 mm ya convierte el título en una paradoja. El montaje de los segundos siguientes acentúa el valor relativo de los tamaños en el plano. Así se agudiza la relevancia del contexto sonoro y los desplazamientos de cámara.

Habría que hablar del contexto histórico de la capital boliviana y de las diferencias entre este Elder protagonista (Julio César Ticona) y el personaje homónimo de Viejo calavera, la obra anterior de Kiro Russo. Habría que destacar su recorrido reciente por Venecia, el New York Film Festival, el FICValdivia y el Festival de San Sebastián. Pero antes urge ver de nuevo esta ficción alucinada a veces documental, otras experimento.

Sus sutilezas sugieren verdades emocionales. Estas anteceden y multiplican los sentidos futuros para conversar o hacer un texto. Pero sea de la índole que sea, está claro: la película plantea lo político en todo desplazamiento. Este surge en una polis, la equipara y trasciende cuando se convierte en obra, y también es transformada cuando cada espectador la reelabora. 

En esta coproducción entre Bolivia, Catar, Suiza y Francia; el trasfondo socioeconómico de la ciudad y sus personajes se siente con los sonidos de protestas, manifestaciones, estallidos al fondo del plano y  conversaciones en torno al dinero y el trabajo. Así, una consigna vitoreada en una marcha resignifica lo visto en escena y los movimientos de cámara. Y gestos como la sonrisa luminosa entre Max (Max Eduardo Bautista), un pordiosero brujo, y las vendedoras de la verdulería adquieren entonces vitalidad en medio de un día a día convulsionado y de obreros agotados.

Russo y su equipo técnico aprovechan los matices sensoriales desde distintas perspectivas. Son los manifestantes quienes se entrevistan entre sí y graban aunque el punto de vista es el del observador. Son ellos quienes se desplazan por la ciudad, a veces en un estado onírico sugerido por la música mientras lo visual solo adquiere sentido efímero en la manera de concatenar planos. Hay cortes abruptos, destellos de luz, claroscuros y golpes sonoros de construcciones obreras y transportes públicos que nos recuerdan que esto no es un sueño del todo. 

Constatamos durante la obra que política es esto que motoriza en el espectador un cambio fisiológico, emocional y no solo social. Es ahí cuando llegamos a la conclusión de la agudeza técnica de este gran movimiento. Tres escenas centralizan la potencia del recurrente zoom. 

La primera ocurre cuando Mama Pancha (Francisca Arce de Aro) habla con firmeza frente al patrón de los obreros. La dignidad por el malestar de su ahijado se oye mientras el zoom in la va sacando lentamente del plano. Sin embargo su voz permanece cercana en el contexto sonoro.

La segunda se lleva a cabo de noche cuando un perro blanco (Noa) se desplaza lateralmente casi zigzagueante, entre las sombras de un bosque. Su correr cubre una zona amplia que solo precisamos por distinguir el color de su pelaje en medio de tanta penumbra.

En la tercera escena la cámara se desplaza desde la ciudad hacia el cielo. Ya no sabemos qué buscan los ciudadanos, tampoco sabemos qué esperar los espectadores después de rostros en primerísimo plano convirtiéndose en penumbra y destellos de luz. Sabemos de sugerencias, pretendemos entender de sentidos y aun así el collage de los últimos minutos casi aturde.

Al final catalogar esta obra por momentos camuflada de video musical es reto de necios. Si bien parece “un simulacro de documental sociopolítico que termina siendo una ficción mítica…”, como dice Carlos Losilla [enlace: https://bit.ly/3lnMBTg]; la necedad surge porque lo inclasificable en ella se mueve entre las sutilezas de los géneros, sus recursos paródicos y nuestro desconcierto final como espectadores. 

 

 

 

© Eduardo Alfonso Elechiguerra, 2021 | @EElechiguerra

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

(Bolivia, Quatar, Francia, Suiza, Reino Unido, 2021)

Guion, dirección: Kiro Russo. Elenco: Francisca Arce de Aro, Israel Hurtado, Gustavo Milán Ticona, Julio César Ticona, Max Bautista Uchasara. Duración: 85 minutos.

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