10.01.18
Dossier _ Música

El último gran héroe del rock

No suelo escribir en primera persona, pero esta noticia me interpeló en lo más profundo de mi ser, como seguro también lo hizo con muchos de ustedes. Falleció David Bowie, quien para este humilde redactor es el mejor músico de todos los tiempos. Qué tristeza, qué desazón. Esas cuestiones en la que uno no cae, que no quiere creer, pero que lamentablemente pasan. La vida es así y los héroes también mueren, aunque uno no esté preparado o no quiera creer que esto sea verdad.

Bowie fue, es y será un artista atemporal, en constante evolución. Aquel que mediante un cassette, un cd, un vinilo, un archivo mp3 o una lista de Spotify, nos alegró y seguirá haciéndolo en cada momento de nuestras vidas. Un músico que siempre estuvo a la vanguardia, que entendió todas las épocas y fue mutando a través del paso de las décadas, desde aquel bello álbum homónimo de 1967 hasta el reciente Blackstar.

Un adelantado, un rockstar, un ícono de la música y la cultura popular. Qué difícil escribir estas líneas, pero que legado musical que nos deja Bowie, cada uno de sus discos quedará en el recuerdo, algunos brillantes, otros no tanto, pero siempre con su sello propio, su estilo inigualable que perdurará por los siglos de los siglos, en una casa, en un bar, en una pista de baile, en la vida misma.

Este mítico inglés no solo fue un magnífico músico, sino un completo artista, ya que también se lo recordará por ser una mítica figura en el universo del cine, no solo por la inmensidad de temas que le prestó al séptimo arte, sino por la gran cantidad de veces que apareció frente a cámara. Con tan solo nombrar sus actuaciones en películas como El Ansia, de Tony Scott; Merry Christmas Mr. Lawrence, de Nagisa Oshima, y la mítica y recordada Laberinto, de Jim Henson, también se ha ganado un lugar en el corazón de tantos cinéfilos.

Bowie ya era una leyenda, hoy ya es inmortal y, como dije anteriormente, su legado es la prueba de todo esto. Te vamos a extrañar, Duque Blanco y lamentablemente -y con todo el pesar del mundo- ya no habrá más discos de David Bowie. Se fue un genio, un héroe y un maestro tanto arriba como debajo de los escenarios. Esto, más que una nota periodística, es un homenaje, unas palabras entre la emoción, la tristeza y la euforia. Hasta siempre, ídolo.

Tomás Maito | @tomasmaito

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