09.07.20
Nacionales _ Series

Crítica: No grites (Contar), por Matías Orta

El género de terror cuenta con una gran cantidad de tópicos, y el de las casas embrujadas siempre sobresale entre los más populares y perturbadores. Los exponentes cinematográficos son incontables. En cuanto a las series, la más reciente fue The Haunting of Hill House. Por el lado nacional tenemos No grites, que consta de cinco capítulo de alrededor de 8 minutos cada uno.

El primer episodio sucede en 2020 y tiene como protagonistas a tres adolescentes curiosos que ingresan a una vivienda y encuentran la perdición. El segundo, ambientado en 2001, presenta a una familia que entra con posibles intenciones de mudarse allí, pero enseguida descubre que algo anda muy mal. En el tercero, que transcurre en 1985, un joven sacerdote llega para practicar un exorcismo, lo que será una tarea muy difícil. La cuarta entrega nos transporta a 1977, cuando un grupo de tareas irrumpe con fines perversos, pero se topan con un horror más brutal que ellos. Y por último, el segmento de 1935, donde habrá una importante revelación. 

Estas historias permiten conocer el mal que impregna la casa y su implacabilidad, pero en orden cronológico inverso. A través de sus guiones, Martín Méndez (quien integró los equipos de guionistas de Historia de un clan y El presidente, entre otras) le saca provecho a una sola locación, con pocos personajes en cada capítulo, y saben cerrar cada historia sin olvidar la continuidad narrativa. Y si bien cada parte integra un todo, los capítulos 3 y 4, con los retoques pertinentes, bien podrían dar pie a propuestas independientes.

El director Sebastián Dietsch venía insinuando su talento en cortos premiados como Zombies y Una cabrita sin cuernos, además de que codirigió la película Mar del Plata. En No grites demuestra su capacidad para ejecutar puestas en escena muy cuidadas, generar climas inquietantes, mantener un pulso narrativo exacto y golpear con terror violento, pero sin abusar de los sustos (sólo el primer capítulo amenaza con caer en esos vicios). Tampoco se regodea en efectos digitales, que son pocos y sirven a la narración. Además, como en Una cabrita…, el director sabe tomar un tema delicado como la dictadura militar e incorporarlo a una narración de género. Sin duda, Dietsch es un talento a seguir.

Producida por Canarias TV, No grites -que contará con una segunda temporada- confirma la eficacia de los formatos cortos de series (en especial, cuando están realizados con cuidado y talento) y nos recuerda que es mejor ni pasar por la puerta a algunas casas.

 

 

© Matías Orta, 2020 | @matiasorta

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

Dirección: Sebastián Diestch. Escrita por: Martín Méndez. Producción: Sebastián Betz.

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