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30.06.20
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Crítica: La red avispa (The Wasp Network) (Netflix), por Eduardo Elechiguerra

la noción de autor está siempre amenazada por la relación de fuerzas entre el cineasta y las instancias de producción y difusión

Jacques Aumont, Diccionario teórico y crítico de cine

La red avispa (2020) debilita la credibilidad ganada por Olivier Assayas con sus acercamientos previos a conflictos políticos como el que hizo con la miniserie Carlos (2010) donde Édgar Ramírez interpretaba al terrorista Ilich Ramírez Sánchez.

En esta ocasión, Ramírez regresa como protagonista. La trama se enmarca en la red de espionaje cubano en Florida durante el régimen castrista en los noventa. El problema viene con los múltiples elementos que comprometen la obra a nivel audiovisual y narrativo. Aun si consideramos que varias de las películas de este autor son más de narración (Carlos) o diálogo (Las horas del verano) que contemplativas, de todas maneras en su filmografía suele haber cierto trabajo técnico de la imagen. Recordemos cómo los paisajes de El otro lado del éxito (Clouds of Sils María) marcaron a través del DP frecuente de Assayas, Yorick Le Saux; la dinámica entre actriz y asistente mientras ensayaban el próximo rol o el significado de la desnudez en la miniserie antes mencionada.

Si tal llaneza visual tiene que ver con las limitaciones de producción para grabar en Cuba, de todas maneras hay incongruencias narrativas y exceso de sub-tramas que se pudieron resolver en el montaje. A medio camino de la película, por ejemplo, la forma abrupta con la que son develados los roles de espionaje de los protagonistas distrae tanto que los cortes no permiten la fluidez de sus obras corales anteriores. 

Es ahí donde la obra en su conjunto evidencia lo falible de la teoría autoral. Con frecuencia nos entusiasma lo próximo de tal o cual director. Olvidamos que ciertas relaciones, circunstancias y nuestras propias expectativas en el proceso acentúan lo irregular de todo resultado. De todas maneras, fascina cómo el director y crítico demuestra en este caso que puede tambalear toda la película y aun así sostenerse el trabajo actoral, aquí gracias en gran medida a Penélope Cruz y Leonardo Sbaraglia.

En ese sentido, son varias sus obras reconocidas por la labor actoral. Irma Vep (1996), premiada en el Festival de Rotterdam, le permitió ganar la Concha de Oro a Maggie Cheung así como con Clean (2004) ella recibió la Palma de Oro y un par de nominaciones de críticos norteamericanos. Fue a partir de las mencionadas “Summer Hours” (2008), Carlos (2010) y de El otro lado del éxito (2014) donde el reconocimiento a la labor de Olivier como director y guionista se acentuó, pero su elenco siguió siendo un factor en esos premios, como dan cuenta Juliette Binoche, Édgar Ramírez y Kristen Stewart.

Ese recorrido somero constata que tal vez la autoría de Assayas esté más centrada en su dedicación al elenco que a una historia. En el caso de su obra más reciente, los acentos de Penélope Cruz, Leonardo Sbaraglia y Gael García Bernal trazan con agudeza a sus respectivos personajes. Haber escogido a Cruz como Olga Salanueva puede que sea una decisión sumamente arriesgada en el cásting por su fisonomía madrileña. Pero la actriz lucha con este impedimento gracias a su constancia en la técnica vocal, trabajada con el coach y director cubano Pavel Giroud, y a su actuación enfocada en interpretar a la Olga del guion y no de la vida efectiva. Dos escenas en particular son claves para esto: la conversación con René (Ramírez) la noche en la que se reencuentran y despedir a su hijo. Con ambas, Penélope constata que actuar no es solo poner un rostro o una idea al servicio de la historia.

En ese sentido, es difícil no poner en perspectiva la participación de Ramírez. Queda en desventaja frente a la soltura de Cruz. Édgar, inconstante aquí con el acento cubano, ya había desplegado en la mencionada miniserie un manejo de varios idiomas y una atracción hacia la omnipotencia autoengañada de Carlos. Esta recurrencia nos deja pensando en cierta inquietud de Assayas por la interculturalidad en un mundo ambiguo frente al abuso de poder de personajes políglotas.

El cine para mí es eso: (…) lo que las individualidades hacen con él… cómo lo usan para capturar no la realidad sino las sombras que acechan su percepción de lo real

Olivier Assayas*

 

 

© Eduardo Alfonso Elechiguerra, 2020 | @EElechiguerra

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

*En una entrevista para Página 12 a propósito de la publicación de Presencias: escritos sobre cine

(Francia, España, Brasil, Bélgica, 2019)

Dirección: Olivier Assayas. Guion: Olivier Assayas, Fernando Morais. Elenco: Penélope Cruz, Edgar Ramírez, Gael García Bernal, Ana de Armas, Leonardo Sbaraglia. Producción: Charles Gillibert, Lourenço Sant`Anna, Rodrigo Teixeira. Duración: 127 minutos.

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