15.02.10
Críticas

Piaf

 

 

 

PIAF

 

El esfuerzo continuado, la perseverancia y la siempre oportuna suerte generalmente son los ingredientes para una carrera exitosa y perdurable. Demos un ejemplo. Una pequeña de Barracas era muy revoltosa y expresaba lo que pensaba sin escatimar el volumen de su voz. Su tío, viendo la desesperación de la madre ante los gritos de su hija, le recomendó llevarla a clases de canto para que pueda canalizar su poder comunicativo.

 

En el Liceo del mencionado barrio porteño, se perfeccionó y comenzó a tomar el entrenamiento vocal como más que un hobby. Para sumar conocimientos, también practicó danza y algo de teatro. Ya adulta, formó parte de obras musicales como Mina, Che Cosa Sei?, La Fiaca, Houdini, El Pelele, El Violinista en el Tejado, Fiebre de Sábado por la Noche, Los Miserables, La Bella y la Bestia, Nueve, entre otras.

 

Durante 2006, hizo un espectáculo de tango que la llevó de gira por Londres y Australia. Allí conoció a una productora argentina radicada en el país inglés, que pronto comenzó a gestar la reposición de Evita. Un par de meses después, este contacto la convocó para hacer el casting para el rol protagónico. Tres viajes de 15 horas bastaron para que el mismísimo Andrew Lloyd Webber, autor y compositor de la opera, diera el ok a Elena Roger.

 

La crítica veneró a la artista que, sin mucho conocimiento del idioma, se hizo camino dentro del West End. Al finalizar las funciones, se animó a actuar en la comedia de enredos Boeing Boeing, también con buena recepción. El clan creador de hitos musicales como Cats, El Fantasma de la Opera, Jesucristo Super Star y la pieza basada en la vida de la primera esposa de Juan Domingo Perón le volvió a ofrecer un rol que toda actriz envidiaría pero que conlleva una inmensa responsabilidad: encarnar al “gorrión de Paris” en Piaf. Su formidable labor le valió el premio Laurence Olivier, el mayor prestigio teatral de esa nación.

 

Los productores argentinos Adrián Suar y Fernando Blanco decidieron traer la obra a nuestro país a mediados del año pasado tras la repercusión que Roger había logrado allí y para que vuelva a demostrar su potencial en su ciudad natal.

 

La sala elegida, el teatro Liceo, evoca por su decoración y pinturas en el techo a un teatro parisino. La escenografía simula un callejón perdido que funciona a la vez como escenario, dos ámbitos claves para la cantante.

 

Al igual que la película con Marion Cotillard, se muestra la trágica vida de Edith Piaf. Su triste infancia en un burdel, sus adicciones, amores sufridos, fantasmas del pasado y la enfermedad que le cerró el telón a los 47 años.

 

Elena Roger se desarma sobre las tablas. Con una figura ínfima, suelta su alma en escena, resonando su voz en todo el teatro. Es difícil entender cómo puede sostener semejante cúmulo de aire dentro suyo siendo tan delgada. Acompaña con entereza las famosas canciones que, a pesar de ser entonadas en francés, transmiten perfectamente a quienes no entendemos dicha lengua los profundos pesares por los que atraviesa. No imita la voz de la cantante, ya que es mucho más áspera, pero la personifica con movimientos casi duplicados.

 

El elenco masculino sirve de coro en muchas situaciones y muta sus personajes según las necesidades de la historia. Los hombres están un tanto acartonados, luciéndose cuando cantan pero notando limitaciones al actuar. No sucede lo mismo con el reparto femenino, más escaso, que aparece en ocasiones puntuales y tiene más continuidad.

 

La historia está planificada eficazmente. Cambios de luces y efectos de sonidos sirven para ir hacia atrás y adelante en el tiempo. El libreto apunta a los sentimientos, al abanico de emociones que inspiran la vida de esta leyenda, provocando carcajadas por su carácter indomable y alentando lágrimas por sus pérdidas, como la muerte del boxeador Marcel Derdan, el amor de su vida.

 

Dirigida por el hijo de Lloyd Webber, Piaf está terminando sus funciones ya que Roger comenzará a ensayar Passions, de Stephen Sondheim, en Londres. Quedan las últimas oportunidades para ver la mejor obra comercial actualmente en cartelera en Buenos Aires.

 

La obra es presentada en el Teatro Liceo.

Miércoles 20:30, jueves 20:00 y 22:30, viernes 20:30, sábados 20:00 y 22:30, domingos 20:00.

Rivadavia y Paraná. Tel: 4381-5745.

Entradas desde $80.

 

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