21.11.17
Críticas _ Teatro

La Empresa Siempre Perdona

Encrucijada siniestra

 Una empresa que siempre perdona es el leitmotiv de la presente obra dirigida por Rosa Celentano. Bajo este espíritu de perdón y castigo se construye la puesta en escena, a modo de pecera, de una oficina donde reina el modus operandi del empleador que propone y el empleado que dispone. Esta obra, escrita en 1975 por el dramaturgo venezolano Rodolfo Santana mantiene el enigma latente y Rosa Celentano da cuenta de esto al sostener en el tiempo real que transcurre en escena un hecho que se materializa a través de los minutos ¿Será que cuando se  toma conciencia de una verdad nada vuelve a ser lo mismo?

La obra está conformada por dos personajes: una mujer, la psicóloga de la empresa metalúrgica, interpretada eficazmente por Sofía Gala Castiglione, y un hombre trabajador obrero: Orlando Nuñez (Roberto Romano) que se autodefine como proletario inmerso en un sistema fordista.

El nudo dramático emerge a través de un accidente laboral que tiene como protagonista a  Romano quién hace más de 20 años trabaja allí. En efecto el trabajador tiene un brote. En este devenir, emerge  un atraco marxista: si el fin justifica el medio porque existe una remuneración, más o menos digna, que justifica el desgaste físico y psíquico ¿Hasta dónde es moral? ¿Quién opera esta lógica que determina y ordena la jerarquización empresarial en el mundo capitalista bajo la burda imagen del burro que va detrás de la zanahoria?

Indudablemente, esta idea inicia un debate social que subyace las líneas del libreto y se instala en el público presente en la sala. La puesta íntima y minimalista recrea el consultorio moderno de la psicóloga. Así, se nos aparecen atrapados en las paredes de una oficina; cuya utilería sencilla trasluce el clima inalterable de encierro buscado: perchero, escritorio, sillas, sillón, un palo para meditar y el cuadro del dueño de la corporación; los mobiliarios marcan los límites entre los personajes.

La Empresa Siempre Perdona parece cuestionar la moral a través del discurso. La profesión de la escucha choca con el oficio cuando Sofía Gala Castiglione en el rol de psicóloga laboral se enfatiza cómo quien analiza e interpela al paciente (el obrero) hasta el hartazgo sobre ¿por qué hizo el hecho? Sin embargo apenas puede realizar un análisis de su propio accionar allí en detrimento de aquel hombre dentro del mameluco o sindicalista, como lo llama, que un buen día despertó y contagió a sus compañeros el desprecio hacia las maquinarias porque propician su alineación, desgaste psíquico y físico sin que el dueño pase recibo más que mediante un conteo de la plusvalía. Esta reflexión es el arco que atraviesan. Dejando de manifiesto que están presos de una sociedad signada cada vez más por el individualismo. ¿Podrán dos seres instalados en apariencia en lugares opuestos reconocer que comparten un destino común?

 Ante esta situación, la obra desde su formato clásico de la puesta trasciende y crea una atmósfera de reflexión. Al unísono se tiñe de psicodrama entre diálogos y aparece lo lúdico, lo maquiavélico: “Respire. Inspire. Largue. Afloje. Muy bien” le dice la psicóloga con aplausos mediante mientras  Romano confiesa hechos “border” motivado por un palo con el que replica los martillazos que él mismo le dio a las maquinas sobre un muñeco de tela que emula ser el Señor Rodriguez (El jefe de la empresa).

 El ritmo no decae y el poder simbólico visual denota entre los vestuarios, el léxico de ambos que emula la presencia de clase social. El tamaño de los objetos con que interactúan, los silencios, la música y el juego de luces que los actores protagonizan en carne viva los hace brillar en el juego de dos generaciones diferentes: Romano lejos del villano de turno que a menudo recrea aquí es un personaje humilde, auténtico, que es llevado al extremo por Gala que compone magistralmente una intimidante psicóloga que disfruta su posición dominante. Sin embargo, el contrapunto de la pieza, de pronto, encuentra engranaje en los universos y mientras el obrero piensa que lo llama para despedirlo la idea de la psicóloga parece ser otra ¿Hasta dónde es moral una relación laboral donde todos, hasta el Gerente, son parte de un morboso juego de poder y ceguera del cual no reciben rédito?

 La Empresa Siempre Perdona es una obra en la cual, en una hora se puede transformar la vida. Una mirada humanista para considerar el campo laboral que bien podría ser vista por los coaching que pululan en las corporaciones y replican tácticas espeluznantes bajo el nombre de su empresa para mantener aglutinados a sus empleados.

Teatro: El Tinglado –Mario Bravo 948 – CABA

Funciones: Sábados 18 hs

Entrada: $200

Luciana Calbosa

Dramaturgia: Rodolfo Santana. Dirección: Rosa Celentano. Elenco: Sofía Gala Castiglione, Roberto Romano. Fotografía: Majo Malvares. Diseño de vestuario y escenografía: Alejandro Mateo. Diseño de iluminación: Rosa Celentano y Sebastián Crasso. Diseño de arte: Nogma Diseño. Banda de sonido: Resientelo Producciones. Producción ejecutiva: Rosa Celentano, Luisa Kuliok. Asistencia de dirección: Santiago Luna.

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