31.10.17
Dossier _ Misceláneas

El cine en posters: terror – parte 2

¿Querían más terror a través de afiches? En esta segunda entrega, Sebastián Vivarelli indaga en más tópicos.

 

LA CIENCIA METIÓ LA COLA

Dr. Jekyll y Mr. Hyde (Dr. Jekyll and Mr. Hyde, 1931), Reanimator (1985) y La Mosca (The Fly, 1986).

La moraleja de aquellos films en los que el ser humano juega a ser Dios por un instante (experimentando con la creación o manipulación de vida), es clara: no hay final feliz posible. Sea utilizando drogas para experimentar con la personalidad (Dr Jekyll y Mr Hyde), trabajando en la reanimación de cadáveres (Reanimator) o intentando tele-transportar seres vivos (La Mosca), lo que espera al aventurado científico es siempre un resultado atroz y deforme. Además de ilustrar estas situaciones, los afiches presentan a la sociedad el prototipo del “científico loco”: ese ser lunático y obsesionado por su labor que experimentará sin tener en cuenta dilemas éticos o morales.

 

EL MIEDO ES EL MENSAJE

Poltergeist (1982), El Proyecto Blair Witch (The Blair Witch Project, 1999) y Actividad Paranormal (Paranormal Activity, 2007)

“El medio es el mensaje”, reza la famosa frase de Marshall McLuhan. Afirmando que todo medio/soporte lejos de ser inocente, interfiere el mensaje y determina sentido. Idea que retoman films cuyo protagonista principal (o al menos con fuerte incidencia en la trama) es un medio de comunicación, o tecnologías que registran la realidad. El afiche de Poltergeist es claro al respecto: la TV (junto a la blonda niña) ocupa el centro de la escena, anticipando su rol como “personaje” clave del film. La imagen muestra un aparato fuera de sintonía, con la clásica trama tantas veces utilizada en el género. La luz que emite ilumina una escena donde el negro amenaza con abarcarlo todo. Destacando visualmente a la niña y su peluche. El cartel de Actividad Paranormal, comunica con literalidad el eje argumentan del film: el registro de fenómenos paranormales que alteran la vida de una pareja. Para ello utiliza una captura de video, sumando la hora del registro (agrega veracidad al mensaje), y una frase directa: ¿Qué sucede mientras duermes? Escena que se completa, con la mirada de los protagonistas dirigida hacia una puerta abierta. Al igual que en el afiche de Poltergeist, en el cartel de El Proyecto Blair Witch el negro amenaza con invadirlo todo. Agregando al bosque como lugar aterrador ancestral, reproduce la escena donde una protagonista (en situación de extremo peligro) deja un mensaje hablado mirando a cámara. Suma además un texto que ratifica la “veracidad” de los hechos relatados, acorde a la campaña de marketing que precedió el estreno del film. La originalidad de la pieza reside en prescindir de tramas o texturas visuales que remitan a tecnologías de registro. Con sus similitudes y diferencias, esta serie de carteles muestran que el medio, además de ser mensaje, puede ser protagonista principal desde el diseño.

 

NO SWEET HOME


Aquí Vive el Horror (The Amityville Horror, 1979), Amityville II: La Posesión (Amityville II: The Possession, 1982), El Conjuro (The Conjuring, 2013), House: La Casa del Miedo (House, 1986) y Actividad Paranormal.

“Si hay un tema, un ítem preponderante en el film de horror, es el de la casa entendida como espacio donde el horror acecha porque es parte constitutiva de ella”. (3) Este texto de Ángel Faretta describe -a la perfección-, al hogar como entidad maléfica. El tópico casa embrujada resulta (desde tiempos inmemoriales) ineludible al género de horror. Del afiche original de Aquí Vive el Horror -basada en hechos reales-, resulta llamativo que una frase (“Por el amor de Dios, váyanse”) posea más peso visual que la propia casa y el nombre del film. La segunda pieza en cambio, destaca una imagen nocturna del lugar; fría, con predominio de tonos azules (a diferencia de la primera donde prevalece el rojo), sumando un texto que anticipa la trama. En su poster oficial, El Conjuro elude los clichés y cita una escena puntual: la protagonista -asustada- ilumina la oscuridad. Con una sutileza visual: la luz de la cerilla reemplaza la letra “i” del título. El poster alternativo se vuelve típico al mostrar una imagen diurna de la casa (aunque rodeada de niebla y en segundo plano por detrás de una horca). House concreta un afiche coherente con el tono del film: anticipa desde la imagen el mix de humor y horror presentes en la trama. Una mano sin vida, -y sin cuerpo-, toca la campanilla del hogar. Actividad Paranormal recurre al registro visual documental, apelando al realismo. Tanto el uso de fotografía como la trama de video suman veracidad, potenciando el tono discursivo.

 

TOY (HORROR) STORY


Chucky, El Muñeco Diabólico (Child’s Play, 1988), Chucky, El Muñeco Diabólico 2 (Child’s Play 2, 1990), Chucky, El Muñeco Diabólico 3 (Child’s Play 3, 1991), La Novia de Chucky (Bride of Chucky, 1998), Annabelle (2014) y Magia (Magic, 1978).

Escalofríos ante una muñeca de cera, sospechas de que el juguete nos observa y sus ojos tienen vida. El séptimo arte se ocupó de estos temores, dando vida a siniestros -y memorables- artefactos del mal.
La evolución de los afiches de la saga de Chucky, El Muñeco Diabólico es digna de análisis. Si en el primer cartel sólo aparecen los ojos del muñeco (con un logrado gag tipográfico en el título que luego se perderá), a medida que avanza la serie, su figura irá ganando relevancia –una especie de zoom- hasta ocupar la totalidad del cartel en la tercera entrega. Recién compartirá su estrellato en La Novia de Chucky, un claro homenaje –uso del blanco y negro y presencia femenina- a la clásica La Novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein, 1935). Afiche donde además aparece por primera vez, CHUCKY como “marca registrada”. Tanto Annabelle (sobre una muñeca poseída) como Magia (un muñeco se apodera de la mente de su ventrílocuo), llevan a primer plano –si bien reencuadrado-, el rostro de los protagonistas. Esta última pieza con una composición más original, sumando –a modo de conjuro- una frase de magia.

(3). Espíritu de simetría – Angel Faretta – Editorial Djaen – 2007.

Sebastián Vivarelli | @vvs00 | sebasvivarelli@gmail.com

Primera parte del especial terror.

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