25.04.17
BAFICI 2017 _ Festivales

BAFICI 2017: Críticas 8

Estiu 1993, de Carla Simón (España, 2017 – Competencia Internacional), por Guido Pellegrini

Los niños viven en un mundo incomprensible. Hace pocos años que están vivos y todavía no entienden cómo funcionan las cosas. Son chiquitos y la arquitectura no está pensada para ellos. Su idioma materno es un paisaje lleno de baches, de adjetivos y verbos extraños. Y para colmo de males, los adultos no confían en ellos. No les cuentan cosas “de grandes”, aunque sean fundamentales y básicas.

Carla Simón, en su ópera prima, adopta el punto de vista de una nena de seis años, Frida. La cámara suele enfocarse en la protagonista. Hay otros personajes, pero siempre están por quedar afuera del plano. Entran y salen del encuadre, o ni siquiera entran. Y desde lo narrativo, mucha información no se revela hasta el final, incluso datos que otros films compartirían al principio. Frida, por su edad, no capta todo lo que ocurre a su alrededor, y su mirada limitada e incompleta es nuestra única ventana a los misterios de la trama.

Lo que alcanzamos a entender, en los primeros minutos, es que Frida quedó huérfana. Pero no sabemos por qué. Sí vemos la preocupación de los doctores que la examinan. Intuimos que puede haberse contagiado de algo, lo mismo que habría afectado a sus padres. No descubriremos cuál es la enfermedad en cuestión hasta la última escena. Tampoco sabemos muy bien de dónde salió su familia adoptiva. O sí, son sus tíos, parentesco establecido a través de diálogos sueltos, sin énfasis. Gran parte de la película ocurre en los márgenes de la toma o la banda sonora.

Frida es muy pequeña y los adultos la sobreprotegen. Como la cámara adopta su desconcierto, los espectadores nunca saben más que ella. Es una táctica que han adoptado otras películas sobre niños o niñas, como La Culpa es de Fidel (2006), la argentina Refugiado (2014), Los Demonios (2015) y El Espíritu de la Colmena (1973). Y aunque Simón no se aparta demasiado de sus predecesores, nunca da un paso en falso. Logra que sus actores simplemente existan frente a la cámara. No vemos un espacio ficcional, sino lo que pareciera ser un verdadero hogar. El lenguaje corporal de los personajes –cómo se hablan, cómo juegan y cómo se miran– sugiere años de familiaridad. Y Laia Artigas, como Frida, es una revelación. Ofrece sutilezas y gestos que esperaríamos de alguien bastante más experimentado. Suya es la tarea de evocar la incertidumbre de Frida, que no sólo perdió a sus padres sino que también dejó atrás una vida, una casa, una rutina. Ya es suficientemente confusa la niñez como para agregarle cambios tan bruscos, tan rápido. Simón sabrá de qué se trata, ya que la historia de Frida es la suya.

calificacion_4

 

 

 

Cícero Impune, de José Celestino Campusano (Argentina / Brasil, 2017 – Competencia Argentina), por Jose Luis De Lorenzo

Existen dos tipos de miradas recurrentes sobre el cine de José Celestino Campusano, y de acuerdo a éstas, surge una postura de confrontación frente a sus nuevos proyectos.

Una, es la comparativa y mención a su obra anterior, el describir en qué se alejó de su “cine bruto” (editado con los dientes, como bien describió un amigo colega) y así continuar una línea de autor; la otra, es acerca de interrogarse si José simplemente toma algunos proyectos intermedios en calidad de experimentación personal.

En Placer y Martirio (2015), Campusano no sólo transitaba una locación distinta a la habitual sino que también retrataba a otras clases sociales, de cierta manera ridiculizándolas y mostrando que los conflictos diarios no distaban tanto de los de algún habitante del conurbano bonaerense.

En Cícero Impune (2017), ya en los créditos iniciales de los apenas sesenta minutos de duración se advierte que estamos por ver una coproducción argentina-brasilera, como en el caso de Placer y Martirio lo fue con nuestros vecinos chilenos. Cícero Impune no solo se traslada a otra región sino que también es la primera vez que Campusano prueba realizar por completo un film en otro idioma que no sea el español. A lo que surge otro interrogante sobre Campusano y su cine, ¿el traslado a otras geografías incide sobre su obra final cuando hay una historia para contar?

Cícero es una especie de hechicero que droga y abusa sexualmente de sus clientas, quienes acuden a él por recomendación de otras víctimas temerosas.

A partir de esta premisa, César, novio de una de las víctimas y protagonista del film, emprende una especie de camino hacia la venganza, trunco por momentos hasta encontrarse con maridos de otras víctimas que se unen en el afán de hacer justicia en una localidad corrupta y en la que Cícero tiene contactos para continuar siguiendo impune de sus delitos.

Como en gran parte del cine de José, los protagonistas transitan caminos distantes de la legalidad para llegar a su cometido. Cícero Impune no es la excepción. Si bien es carente del grado de crudeza que contaban sus anteriores films, ésta es una especie de travesía, de corta en duración, con un inicio, desarrollo y final marcados, en el que Campusano no quiso incursionar con gore, edición bruta y efectista sino dejar a esta historia de narración clásica con un final aleccionador.

calificacion_3

 

 

 

Sambá, de Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán (República Dominicana, 2017 – Competencia Latinoamericana), por María Paula Putrueli

Un golpe a la vida

El terminó Sambá, el cual da nombre a la película de los directores Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán, viene del inglés “sand bag“, el saco de arena que usan los boxeadores para entrenar. En la jerga dominicana, se utiliza para referirse a la persona que siempre se lleva los golpes de los demás.

Dicha persona es el protagonista de esta historia, Francisco “Cisco Castillo, quien ha cumplido una condena de 15 años en una cárcel fuera de su país por un crimen que no cometió. Al volver a su ciudad natal, Ciudad Nueva, en los barrios de Santo Domingo, deberá encontrar un trabajo para reinsertarse en una sociedad que parece haberle dado la espalda. Luchando también con una madre con problemas de alcohol, las cosas se le pondrán cada vez más difíciles, hasta que encuentra como única solución comenzar a boxear por dinero, con peleas callejeras inicialmente. Allí conoce a Niki, un boxeador italiano que pudo ser una gran estrella del boxeo, pero terminó exiliado en República Dominicana, con varios problemas de apuesta. La relación entre ellos irá creciendo, y cada uno encontrará en el otro, una nueva manera de empezar de nuevo, una oportunidad a una vida que no se les presentó fácil y a través del boxeo y de objetivos en común intentarán redimirse de viejos pecados y malas decisiones.

La película fue filmada en varias locaciones de Santo Domingo, donde se respira la historia de cada personaje, la casa donde viven, los lugares por donde se mueven, el contraste de unos paisajes paradisíacos con viviendas más precarias.

El boxeo ha servido en numerosas ocasiones como una metáfora acerca de luchar por un nuevo destino, enfrentar lo que tenemos delante, y siempre intentar levantarnos cuando caemos a manos del rival, cuaquiera sea la forma que este toma. Aquí no es la excepción.

Sambá es un film sincero, crudo en su honestidad, de una fluidez narrativa precisa, en gran parte por el excelente trabajo que lleva adelante todo el elenco, tanto en los roles protagónicos como secundarios.

calificacion_3

 

 

 

Orione, de Toia Bonino (Argentina, 2017 – Competencia Argentina), por Matías Orta

La delincuencia es habitual en la sociedad argentina. Sólo basta con poner los noticieros para darse una idea de la cantidad de hechos de inseguridad que asolan las calles del país. Sin embargo, sólo conocemos los episodios en su superficie. Detrás hay muchas historias. Por ejemplo, la que presenta el documental Orione (2017)

Evitando todo sensacionalismo y tono de denuncia, la directora Toia Bonino se centra en caso que no escapó a los informes periodísticos, pero lo hace desde el lado del criminal. Más precisamente, de la madre de Alejandro Robles, un muchacho de Don Orione (en el Sur del conurbano bonaerense) que se dedicaba al robar. Mientras prepara una torta para su nieto, y sin aparecer demasiado en primer plano, la mujer relata cómo su hijo se fue inclinando hacia un estilo de vida fuera de la ley, no por necesidades económicas sino por gusto. A la par, Bonino recurre a grabaciones en video de cuando Alejandro era chico y lleno de vida, y también incluye filmaciones de allanamientos, cuerpos en una morgue y el testimonio de un individuo que podría ser un infiltrado.

A través de una estructura en siete partes, la realizadora consigue un balance entre la crudeza de lo sucedido y la intimidad en las escenas con la madre, quien, sin caer en lágrimas ni manifestaciones de rabia, transmite el dolor de quien perdió a un ser querido y no pudo hacer nada para cambiar lo que pasó.

Orione no condena, no glorifica, sino que nos descubre la intimidad de uno de los miles de casos policiales que pueblan las noticias, y lo logra desde la familia de quien optó por el camino del crimen.

calificacion_3

 

 

 

Sieranevada, de Cristi Puiu (Rumania, 2016 – Trayectorias), por J.L.D.L.

Lejos quedamos de la consideración de que el cine rumano haya constituido una moda pasajera como tiempo atrás parte de la crítica internacional vociferó por igual sobre el cine iraní. Descarte inmediato a partir del cine de Mungiu, Puiu y Porumboiu, ejemplares directores rumanos cuyos films no dejan de llevarse premios por cuanto festival se presenten. Premios que, además, facilitan que su cine sea visto y llegue a una mayor cantidad de espectadores.

Puiu, en su promisoria carrera, escaló posiciones en Cannes a partir de ser elegido por la Quincena de Realizadores, luego Un Certain Regard y luego en Competencia Oficial, presentando Sieranevada (2016).

En el salto, se refuerza el auteurismo de Puiu, reflejado en cada una de sus obras; exceden los elementos que comprueban esta teoría. Sieranevada es un film de extensa duración, que comparte atmósfera similar con la reciente El Tesoro (Comoara, 2015), de Porumboiu. Es habitual la utilización de planos secuencias y cámara en mano no subjetiva, permitiendo así un seguimiento símil marca personal sobre cada uno de los personajes principales del film y darnos a conocer sus distintos comportamientos, que servirán de información de lo que sucederá en el transcurso del film.

El acontecimiento inicial: la muerte de un integrante familiar convoca a otros del clan a reunirse en un hogar, donde transcurre la mayor parte del metraje. Esto va desencadenando otras situaciones de igual o mayor importancia dentro de la trama gracias a una exposición intimista y natural que Puiu imprime y que logra la identificación instantánea de espectador con sus personajes. Entre ellos, hermanos, primos y parejas; todos discuten de política, de actos personales -como la infidelidad- y determinadas situaciones externas que acontecen y les obliga a tomar posición, actividad que genera una bola de nieve incesante de malestar entre los presentes. El funeral y la comida son dos elementos cruciales para el encuentro y la eventual disociación.

De esta manera, Puiu logra un incesante registro único dentro de un lugar físico que no convierte en un lugar acotado y resulta inclusive ser más vasto que sus alrededores para lo que quiere exponer. La relación de Puiu con el espectador es de inmersión y de brindarle paso a convertirse en un integrante más del clan.

El cine rumano definitivamente está establecido en la comunidad cinéfila, con ejemplos como Sieranevada y las muchas por venir de este promisorio autor.

calificacion_4

 

 

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